Radio Mitre Rosario

Comenzó el 21er Cruce de Los Andes a lomo de mula

Daniel, uno de los organizadores, contó detalles de la partida. Son 240 personas.

Redacción Rosario Nuestro

viernes 2 de febrero, 2018

Comenzó la travesía. Si bien el martes comenzaron los preparativos, este viernes las 240 personas, mejor dicho, los 240 aventureros, comenzaron el mismo recorrido que el General San Martín para liberar Argentina, Chile y Perú a través de los Andes. Daniel, uno de los encargados de la logística del cruce, dialogó con Radio Mitre Rosario sobre esta cuarta jornada: “Esto empieza cuando llegas a tu casa y trasmitís y recordás lo vivido”.

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Daniel trabaja todo el año por el cruce. Cuando se termine éste, el número 21, descansará un mes. Después, vuelve a empezar: organizar y pensar el próximo viaje. Daniel se encarga de que todo salga bien: controlar el tránsito para que no haya problemas con la gente que cabalga, con la que va por la ruta ni con la que camina. También lleva las luces, agua – “el clima es muy lindo pero muy seco” -y lo necesario para afrontar cualquier inconveniente.

Este viernes, explicó el hombre, fue el primer día de marcha. El despertador sonó a las 06.30. Media hora más tarde, emprendieron la marcha los que van caminando. “Salieron muy entusiasmados, con muy buena predisposición”, remarcó Daniel. La sensación se traslada a las cientos de personas presentes: lo que sobra y más se disfruta es la adrenalina que genera el comienzo del viaje.

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“Con el resto, es decir, los que van a lomo de mula tuvimos una misa, como todos los días. Las misas son parte de nuestra rutina, como las charlas respecto a San Martín. Después de eso, tuvimos un reconocimiento con el animal: algo fundamental para el viaje que se emprende”, relató Daniel.

Desde los Andes, el organizador mostró tranquilidad: todos están bien. Y valga la redundancia: lo que sobra y más se disfruta es la adrenalina y el entusiasmo. “Hay que entender que para llegar hasta acá la gente se prepara un año y no viene sólo a cruzar, sino también a ser parte de la historia, de un hecho cultural. Y como decimos siempre, el cruce no termina cuando llegamos, sino que ahí mismo empieza: desde tu casa, transmitiendo y recordando lo vivido”.

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