Procesamiento con embargo

Qué opina el círculo rojo del mundo cerealero sobre el caso Paladini

La firma del empresario operaba a través de un conjunto de sociedades y personas físicas que actuaban en el mercado de granos como productores y vendedores de cereal.

Redacción Rosario Nuestro

viernes 12 de abril, 2019

Por Ignacio Pellizzón

El procesamiento, con embargo de un millón de pesos e inhibición de bienes, a Nicolás Paladini, a raíz de la acusación por parte de la Afip de haber presentado facturas truchas por casi dos millones de pesos para pagar menos impuestos, es un tema que está en boca de todos y el mundo cerealero no escapa a ello.

Es que, según la denuncia, la empresa BioCom S.A. -que preside Paladini- operaba a través de un conjunto de sociedades y personas físicas que actuaban en el mercado de granos como productores y vendedores de cereal, para que la firma imputada computara crédito fiscal a su favor en las declaraciones juradas.

En concreto, señalan que la firma percibió de forma indebida 1.800.000 pesos en concepto de reintegros de exportación, por medio de la presentación de facturas apócrifas de supuestas operaciones con proveedores también apócrifos.

El procesamiento fue encargado por el Juzgado Federal N° 3 de Rosario, a cargo del juez Carlos Vera Barros, que, según fuentes judiciales, tomó la determinación a mediados de marzo, pese a que el caso se dio a conocer mediáticamente hace pocos días.

Si bien no se trata “de una suma considerable”, ya que en el mundo de los negocios del cereal los volúmenes de dinero son “mucho mayores”, sí llamó la atención que “caiga Paladini”, porque “no se trataría de un actor protagonista en los negocios”, indicaron a Rosario Nuestro distintas fuentes que operan en el núcleo de la compraventa de cereales.

Muchos quedaron perplejos por el comunicado que inmediatamente salió a difundir la empresa frigorífica por la cual se hizo conocido el apellido: “La actividad privada de Nicolás Paladini no tienen relación alguna con Frigorífico Paladini S.A.”.

Por supuesto que el empresario no se quedó callado y también arremetió contra los medios y la Justicia: “Todas las operaciones de la empresa Biocom S.A. fueron realizadas conforme a derecho” y que “todos los proveedores estaban inscriptos en el Registro Fiscal establecido por AFIP para ese tipo de acciones”.

“Además de que todas las compras se abonaban de conformidad a la ley anti-evasión y “nunca se cuestionaron las compras que se hicieron. En tanto, siempre se pagó el IVA de cada operación”.

“El Tribunal dictó el procesamiento sin producir ninguna prueba para corroborar los hechos, no está firme y está siendo apelado por mi parte ya que obré siempre de manera lícita y con buena fe. Confío en que el tiempo y la Justicia me darán la razón”.

“Me pone un poco triste -continuó Paladini- la forma en que los medios han tomado esta noticia. Es nada que ver. Pero el tema del proceso no es algo que me preocupe. Los medios dicen cualquier cosa, que estaba relacionado con facturas apócrifas, que soy un deudor… esas son todas blasfemias”.

“Esta causa es de 2007. Nosotros teníamos una empresa familiar, con mi viejo y mis dos hermanos. Hacíamos expeler de soja. Exportábamos a Chile y el aceite lo vendíamos en el mercado interno. La empresa la radicamos en ese momento en Córdoba porque es una zona muy sojera. Y en este negocio, por el costo del flete, que es caro, convenía radicarse ahí”.

En el círculo rojo del cereal comentan que el hecho por el que se lo acusa a Paladini “es algo bastante común”. De hecho, algunos vaticinan que lo que le pasó al empresario fue que “le pudo haber comprado mercadería a alguna empresa trucha; cuando vos compras y exportás, por ejemplo, le pagas el IVA al proveedor y exportás sin IVA, el cual el Estado luego te lo devuelve”.

En este sentido, los testimonios en off recogidos por Rosario Nuestro coinciden en que el problema en las operaciones de esta índole es cuando “la empresa es lo que se denomina ‘una carpeta’, con lo cual lo que podría haber hecho es pedir reintegros de algo trucho, ya sea consciente o inconscientemente”, porque “puede pasar” que “uno no sepa que le está comprando a una compañía trucha”, afirman.

Sin embargo, a diferencia de lo que sucede con la Afip y otro tipo de negocios, en el mundo del cereal se da una singularidad: si una empresa que vende mercadería al otro día concursa y, encima, tiene deudas con la Afip, ésta puede ir a reclamarle lo adeudado al comprador de la mercadería.

“Sería algo así: si vos vas y compras un auto en una concesionaria y luego se detecta que el auto era robado y te van a detener a vos por haber comprado un auto robado pero sin saberlo”, ejemplificaron.

Paladini, por su parte, expresó públicamente que le sucedió algo similar a lo comentado a este medio por fuentes ligadas a la compraventa de cereal: “Hubo un proveedor que tuvo problemas con la AFIP, por facturas apócrifas, entonces la AFIP comenzó a investigar a todos los que le comprábamos a esta persona. Nosotros quedamos implicados por haberle comprado a esta persona. Dicen que debíamos haber corroborado que esta persona tenía el volumen productivo para poder entregar esta soja”.

Luego del procesamiento, Nicolás Paladini apuntó contra la Justicia

Comentarios