Placer consentido…¿publicidad con sentido?

Redacción Rosario Nuestro

viernes 12 de abril, 2019

Bajo el lema “Si no te dice que sí, es no”  una empresa argentina de preservativos, lanzó una campaña publicitaria de su nueva presentación de preservativos, denominados justamente “Placer consentido” cuya característica particular es la caja sólo puede abrirse si se activa un dispositivo previsto para ser operado por cuatro manos.

En verdad, creo que lo que puede destacarse es la creatividad de los publicistas y su habilidad para contextualizar la campaña en el entramado social actual, en cuyo escenario cobra protagonismo la promoción del respeto por los Derechos Humanos en general, y los Derechos Sexuales en particular. La visibilización del abuso en todas sus formas, y el incremento de los discursos tendientes a la prevención, detección y denuncia de los mismos, desde distintos ámbitos institucionales o informales, han impulsado una transformación social ineludible que esta empresa de preservativos ha capitalizado en su campaña.

Respecto a la funcionalidad, está claro que la adquisición de esa línea de productos, es poco probable que sea una alternativa en la toma de decisiones de quien desarrolla un comportamiento abusivo. Por lo cual más allá del aporte simbólico de la publicidad en términos generales, no veo que vaya a tener un efecto de prevención en sí mismo. El respeto por el consentimiento de la otra persona a la hora de un encuentro sexual, es una cuestión ética y no un atributo que se pueda adquirir con ningún producto del mercado.

Vale aclarar también, y aprovecho esta oportunidad para insistir en el concepto de que muchas situaciones de abuso sexual de niñas, niños y adolescentes, se producen con el consentimiento de la persona abusada. Recordemos siempre que no todo abuso se da por la fuerza o en contra de la voluntad. Tengamos presente que el consentimiento de una niña, niño o adolescente, ante un adulto o ante otro adolescente cuatro o más años mayor, queda invalidado por su inmadurez psicosexual y por la asimetría de poder que genera la diferencia de edades. En esos casos, puede haber actividad sexual consentida, puede haber placer, puede usarse preservativo, incluso el que requiere cuatro manos para abrirse, pero seguirá siendo abuso sexual infantil.

Por otro lado, como todas las variedades de preservativos que existen en el mercado, puede sumar como estímulo para algunas parejas, sólo por el efímero efecto de la novedad. Quienes lo adopten por su componente lúdico, bienvenido sea, como todo lo que sume tanto al erotismo como al uso de preservativos para la prevención de infecciones de transmisión sexual, y/o de embarazos inesperados.

Pero lo cierto es que cuando existe deseo y se produce un encuentro erótico consentido (con consenso y por lo tanto, permitamos el juego de palabras, con sentido), lo deseable realmente sería que la caja de preservativos se abra sola! De hecho aun las que no requieren cuatro manos para su apertura ya son un obstáculo en el camino de la respuesta sexual, así que excepto que se active con una orden de voz que diga “sí, quiero!” dudo que el sistema sea seductor realmente.

Lo que sí es cierto, es que lo usemos o no, y contribuya o no al ejercicio de derechos, la campaña, la marca y el producto está en boca de todos en las redes sociales, e incluso en este mismo espacio de la nota. Para la empresa, fue una campaña “con-sentido”, mis felicitaciones a los publicistas.

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