Sordera: la importancia en la detección precoz para un mejor desarrollo social

Médicos especialistas señalaron que la mayor parte de las hipoacusias en la infancia son de tipo congénito y su tratamiento oportuno resulta clave.

Redacción Rosario Nuestro

domingo 23 de septiembre, 2018

A lo largo de su vida una persona puede estar expuesta a una variedad de factores que influyen en su capacidad auditiva, y que pueden tener consecuencias en su vida diaria.

En ese contexto, la sordera es una condición que padecen aquellas personas que manifiestan la pérdida total de la audición en uno o ambos oídos.
Según informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 466 millones de personas en el mundo padecen pérdida de audición discapacitante, de los cuales 35 millones son niños.

Además, se calcula que esta tendencia seguirá en ascenso, ya que para 2050 más de 900 millones de personas sufrirán este tipo de pérdida auditiva. “La hipoacusia puede ser repentina, rápida e inexplicable; como la hipoacusia súbita, que suele afectar a un solo oído de forma parcial o total. También se pude manifestar de forma progresiva como en el caso de la presbiacusia donde el paciente pierde paulatinamente su capacidad auditiva. Este tipo de hipoacusia se da mayormente en personas de edad avanzada, ya que se asocia con el deterioro producido en el sistema auditivo generado por la edad. Por último, se puede padecer hipoacusia inducida por una exposición constante a ruidos elevados”, explicó Mónica Matti, Fonoaudióloga y Asesora de Gaes Centros Auditivos.

Se pueden identificar diferentes tipos de hipoacusias considerando el grado de intensidad en decibeles, o según la localización de la lesión.
La hipoacusia conductiva se origina por enfermedades u obstrucciones en el oído externo o medio que frenan el paso de las ondas sonoras al oído interno, mientras que en la hipoacusia neurosensorial se produce al verse afectado el nervio auditivo o la cóclea.

En ambos casos, dependiendo del grado de la hipoacusia, un especialista puede indicar el uso de audífonos, implantes o bien una intervención quirúrgica según corresponda.
La pérdida de la capacidad auditiva ya sea total o parcial, tiene consecuencias sociales y económicas para aquellos que la padecen.
“Una de las principales consecuencias de la pérdida de audición es la limitación de la capacidad de la persona para comunicarse con los demás, lo cual puede afectar su rendimiento laboral o dificultar su capacidad de sociabilización con sus pares. Esto puede generar sensación de soledad, aislamiento y frustración, especialmente en personas mayores”, señaló Matti.

En los niños es importante el diagnóstico rápido, ya que cuanto más pequeños sean al comenzar un tratamiento más posibilidades tienen de desarrollar el habla y poder interactuar con mayor facilidad con el mundo que lo rodea.

“La detección e intervención tempranas son fundamentales para minimizar las consecuencias de la pérdida de audición. Es importante que una persona expuesta a factores de riesgo en su vida cotidiana consulte a un especialista lo antes posible ante síntomas como dificultad para comunicarse, zumbidos o sensación de oído tapado”, concluyó Matti.

El 28 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Sordera, una iniciativa de la Federación Internacional de Sordos que busca visibilizar los problemas auditivos que padecen estas personas, sus leyes y la cultura sorda.

Si se percibe una pérdida auditiva es recomendable recurrir a su médico de cabecera y realizarse una audiometría para determinar el grado de hipoacusia y definir un tratamiento adecuado.

NA

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