Opinión

No leyeron a Durán Barba

lunes 15 de enero, 2018

Hubo un hecho paradigmático. Cuando Macri y Massa corrían de cara a la presidencia de la Nación, el círculo rojo porteño les exigía unirse para vencer al kirchnerismo. Pero el ecuatoriano Jaime Durán Barba, principal asesor del actual jefe de Estado, le recomendó que no lo haga para mantener la pureza de la fuerza que estaban construyendo.

Desde la lógica de los números, si Macri se unía al dirigente de Tigre, la sumatoria les daba para ganarle fácil al delfín de Cristina, sea Scioli, Randazzo o Máximo. Sin embargo, pensar que los tuyos y los míos dan como resultado la suma de los dos es un error casi infantil que transparenta la falta de lectura política y de coyuntura.

Hoy en la provincia de Santa Fe se discute la unión de los frentes opositores al gobierno nacional –el peronismo y el progresismo- para hacerle fuerza a Cambiemos de cara a la contienda del 2019.  El oficialismo nacional logró un caudal de votos cercano al 40 por ciento y eso hace especular, de manera errónea, a quienes no quieren que gane a juntarse para vencerlo. Pero lo cierto es que el que votó al socialismo, tal vez, lo hizo para no votar al peronismo. Y el que eligió al PJ, presuntamente, lo hizo para votar en contra del partido de la rosa.

Dos más dos, en política, nunca es 4. Hay que ser sinceros: hasta acá los que dijeron de armar un frente unificado entre el peronismo y el Frente Progresista Cívico y Social fueron dirigentes del PJ que no tienen lugar en las listas oficiales del partido. Desde el socialismo se quiere abrir la puerta a otros sectores además de los que ya hay, aunque no a cualquier costo y no con el kirchnerismo duro, porque anticipan una derrota siguiendo por este sendero político para el año próximo.

De haber una tercera lista, entonces, de un kirchnerismo fiel, no se cumpliría ese objetivo de la no división de votos para sumar en la batalla 2019. Está mal parido desde el vamos el supuesto acuerdo romántico anti derechista que quiso nacer en este verano caluroso en la provincia. “Algunos aprovechan para subirse el precio y otros hablan para bajarle el precio a sus rivales internos”, nos dijo un viejo dirigente peronista.

Lifschitz negó conflictos con Bonfatti y dijo que no se pelean. Por cierto, es una realidad el acercamiento que tuvieron sobre finales de año, y ambos coinciden con la lectura de abrir las puertas del FPCyS para dirigentes de partidos políticos que no estén en el actual gobierno.

Lo cierto es que la desesperación hace cometer errores. Falta mucha agua pasar por debajo del puente para las elecciones del año próximo. Todos insisten con el “hay que hacer algo para que no gane Cambiemos”, y este discurso fortalece a uno solo: a Cambiemos.

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