quinta de olivos

"Nadie le hizo más daño al mundo que los seres humanos", dijo Fernández sobre la problemática del cuidado medioambiental

El presidente encabezó un acto de promulgación de la Ley de Educación Ambiental Integral (EAI) que, remarcó, propone un "cambio de paradigma para entender el desarrollo de otro modo".


El presidente Alberto Fernández afirmó que la problemática asociada al cuidado medioambiental no "es una demanda del futuro", sino "un problema del presente", al encabezar este mediodía el acto de promulgación de la Ley de Educación Ambiental Integral (EAI) que, remarcó, propone un "cambio de paradigma para entender el desarrollo de otro modo".

Desde los jardines de la Quinta de Olivos y acompañado por ministros, funcionarios y militantes de organizaciones ambientales, el jefe de Estado hizo pública la promulgación de la norma que unas semanas atrás fue aprobada por unanimidad en el Congreso de la Nación.

Fernández dijo ser hijo "de otro siglo, con dos X y un tango" en el que "se descuidó mucho al ambiente" en beneficio de un determinado modelo de "desarrollo" productivo, pero afirmó que -al mismo tiempo- se "da cuenta" de la necesidad de acciones concretas en el presente para revertir el daño producido al planeta.

"La tierra que cultivamos, el aire que respiramos, el agua que disfrutamos, todo fue pasando a un segundo plano en procura de un desarrollo entre comillas que hacía menos vivible el planeta", destacó.

Fue allí que marcó la necesidad urgente de ofrecer soluciones a este tema: "Pareciera ser que el problema ambiental es una demanda del futuro y nos fijamos objetivos de acá a 10 años, pero el problema ambiental es un problema del presente, no del futuro".

Para reafirmar su convicción de que "nadie le hizo más daño al mundo que los seres humanos", el Presidente mencionó a modo de ejemplo como durante los días de máximo confinamiento por la pandemia de coronavirus, el aire y el agua se limpiaron.

Por ello, estimó que la nueva norma -que impone contenidos mínimos para todos los niveles de la educación formal, informal y no formal- propone un "cambio de paradigma para entender el desarrollo de otro modo".

Fernández explicó que, desde ahora, se impone "en cabeza del Estado, de los que educan y de todos los actores involucrados, la obligación de educar a los chicos de que todo esto (referido al ambiente) tiene un valor superior".

"Estamos en un paso muy importante para el presente", resaltó el jefe de Estado.

La 27.621 llega 19 años después de la Ley General de Ambiente que ordenaba sancionar una norma que se abocara exclusivamente a los contenidos educativos de orientación ecológica.

Al respecto, el ministro de Ambiente, Juan Cabandié, manifestó el "orgullo" por la sanción de una norma que "transformará la vida de las personas, de las y los estudiantes" para "tener ciudadanos responsables ambientalmente".

De cara al futuro, "la etapa de la construcción de los contenidos" deberá "hacerse con los jóvenes, con movimientos campesinos, con los ambientalistas, con las universidades y eso le da un carácter muy especial a la ley", agregó el ministro de Ambiente.

Por su parte, el titular del Palacio Sarmiento, Nicolás Trotta, ponderó el rol de los movimientos socioambientales que, durante décadas, apuntalaron el proceso de debate en torno al cuidado del planeta en la educación.

"Lo único que se construye de arriba hacia abajo, es un pozo. Todo lo demás se construye de abajo hacia arriba. Sintetiza lo que han sido los movimientos ambientalistas, protagonizado por jóvenes", destacó el ministro de Educación.

Dijo además que el rol actual del Estado es conseguir "equilibrios, que permitan la producción de riqueza, su justa distribución, pero nunca dejando de lado el desafío del desarrollo sostenible".

Entre los oradores por parte de los movimientos, Malvina Luera, de la Federación Nacional Campesina, calificó la ley como "un gran avance para que los niños, niñas, jóvenes puedan tomar conciencia desde pequeños" y destacó que esa acción debe acompañarse de un acceso "a la tierra y al agua" para los que viven y trabajan en el campo y en el monte.

Entre otros puntos, la norma -que cuenta con perspectiva de género- impulsará el reconocimiento de la "fragilidad" que "amenaza la sostenibilidad y perdurabilidad de los ecosistemas" y buscará que la educación ambiental esté "fundada en una ética que permita la construcción de un pensamiento basado en el respeto, la solidaridad, la integridad, la inclusión, la equidad y la igualdad".

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