“Hebecracia” y la calle recreativa: políticas públicas centradas en la juventud

lunes 10 de diciembre, 2018

Hace un mes atrás, mientras llevaba en auto a un amigo que vive hace muchos años en Francia, a quien había invitado a almorzar en mi casa con su madre que ronda las nueve décadas, la mujer me manifestó estar inmensamente agradecida…no tanto por el almuerzo, sino porque en el recorrido por la costanera, pudo ver el río y las islas que hacía tanto no veía. Fui a buscarlos 13:30hs, retrasando bastante su horario habitual de almuerzo, justamente para ofrecerle ese banquete sensorial por el cual no podríamos haber transitado más temprano, debido al corte por la calle recreativa.

La raíz griega que alude a la diosa de la juventud, Hebe, en conjunción con cracia (kratia-kratos) que es poder, hace referencia al poder centrado o concentrado en la juventud, en este caso no por las edades de los gobernantes, sino por los criterios que orientan ciertas políticas públicas, en consonancia con algunas problemáticas sociológicas actuales sobre las cuales es necesario reflexionar.

Asistimos a una adolescenización de la sociedad, en la que los adultos mayores constituyen un grupo excluido desde el punto de vista intergeneracional. La colonización etárea a partir de la adolescencia, que anexa a su territorio la infancia y la adultez, puede observarse a través de diversos indicadores como la vestimenta, el uso del lenguaje, las costumbres e incluso el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación, que configuran un nuevo entramado social con otras lógicas para el establecimiento de lazos sociales.

En el caso que nos ocupa, esto se manifiesta también en las políticas públicas que subyacen a la implementación de la calle recreativa en Rosario. En primer lugar debo decir que la calle recreativa me parece una excelente disposición en tanto acción de Promoción de la Salud, estimulando la actividad física, los paseos al aire libre y la sociabilización, tres pilares fundamentales para la calidad de vida de un ser humano.

Lo que resulta problemático es el horario de implementación, por dos motivos diferentes. En primer lugar, si bien no soy médica, he escuchado infinidad de campañas de Prevención de enfermedades de la piel, que sugieren no exponerse al rayo del sol entre las 11hs y las 16hs, ni siquiera utilizando un protector solar adecuado. Que la calle recreativa se extienda hasta las 13hs es una invitación a estar expuestos en el horario más imprudente desde el punto de vista de la dermatología.

Pero el mayor problema, reside en que los cortes de la calle recreativa durante el mediodía del domingo, dificultan la circulación automovilística para el desplazamiento de adultos mayores que no pueden movilizarse de otra manera. Me dirán que muchos adultos mayores usan la calle recreativa, por supuesto que sí! Pero son una parte de ellos, no olvidemos que debemos hablar de las vejeces, tan heterogéneas en su modo de ser vividas como las infancias y las adolescencias.

Cuando me refiero al domingo a mediodía como momento de desplazamiento de un punto a otro de la ciudad, no lo hago centrada en la tradición dominguera de “los Capanelli”, sino que es una realidad que para la gran mayoría de los adultos, el ritmo de vida laboral actual hace que sea muy difícil el encuentro con sus adultos mayores en otro momento de la semana. El domingo sigue siendo el momento de mayor disponibilidad de tiempo libre y encuentro familiar, incluso para quienes habitan residencias para ancianos.

Otros podrán decirme que hay vías alternativas para transitar en auto, que el cierre no impide la circulación, lo cual también es cierto. Pero saben qué pasa? Muchos adultos mayores, esperan el traslado a casa de sus hijos, sobrinos, nietos o amigos, para ver el río, aunque sea desde la ventanilla del vehículo. Ese mismo camino que es tan agradable para caminar, correr y andar en bicicleta, también lo es para quien sólo puede movilizarse en automóvil.

Considero que si la calle recreativa se habilitara desde temprano y hasta las 11hs u 11:30hs, daría la posibilidad de realizar paseos y actividad física a los que pueden y desean hacerlo, sin exponerse a los rayos solares más perjudiciales, y al mismo tiempo permitiría a las familias circular y disfrutar del paisaje con los mayores o incluso con jóvenes que experimentan una diversidad funcional.

Rosario es una ciudad hermosa, sus espacios más codiciados justamente por su belleza, pueden administrarse de manera inclusiva los días domingo, para que no sólo los jóvenes o los adultos y adultos mayores en mejores condiciones físicas puedan disfrutarlo, sino todos.

Promocionemos la actividad física, pero sin privar de la libre circulación a los que no pueden practicarla. Hay otros tiempos y espacios también para quienes pueden realizarla, pero no hay muchas otras opciones para quienes dependen del cada vez más acotado tiempo libre de sus seres queridos para pasear por la ciudad, o para llegar a la mesa familiar que amorosamente los espera el domingo.

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