opinión

Escraches post mortem y el avance la de las nuevas formas de inquisición


Murió Cacho Castaña. Y la tendencia al comportamiento “grietario” (permítanme el neologismo) de nuestra sociedad actual, vuelve a cobrar protagonismo en las redes. Leo tristemente expresiones antagónicas, que van desde “un gran poeta se fue de gira, buen viaje Cacho”  hasta “en serio lloran a cacho castaña? Vamos a recordar…”si la violación es inevitable, relájate y goza”…frases de mierda que se murieron junto con su autor. Hasta nunca hijo de puta!”; pasando por “Cacho Castaña era anti K, votaba a Macri, Gracias!”. Así circulan todo tipo de manifestaciones, y me estremezco pensando que de esta nueva modalidad de inquisición virtual no salimos más…no suelo ser una persona temerosa, pero siento terror cuando dimensiono la vulnerabilidad a la que todos y cada uno de nosotros estamos expuestos a manos del juicio social implacable que crece exponencial y arbitrariamente por las redes.

El extremismo, siempre causa terror. Por su impredectibilidad, cuando las instituciones convenidas pierden eficacia, se desdibujan las reglas de juego y no sabemos a qué atenernos. No hay procedimientos, hay juicios arbitrarios e instantáneos. No hay retorno del escarnio social.

El imputado en el sistema judicial tiene garantizada su dignidad como ser humano. La justicia, la Ley, puede funcionar mejor o peor, pero aunque sea de forma precaria garantiza un proceso en donde se presume inocencia hasta que se demuestre lo contrario, e intenta garantizar que cada persona acusada o imputada de algo, tenga derecho a juicio en donde se expongan y evalúen pruebas, evidencias, y se sopesen todas las variables en juego para llegar a una conclusión, a una sentencia, que además garantiza también un modo de reinserción social. Una condena judicial, puede “pagarse”, y la persona, una vez cumplida su condena, está legal, moral y socialmente habilitada a reintegrarse a su comunidad. Nadie niega su categoría de persona, es más, se brega por garantizar todos sus derechos como ser humano aun en prisión…

El imputado en el sistema de inquisición virtual, pierde todas las garantías, la dignidad, la categoría de ser humano y todos sus derechos. La misma gente que se llena la boca hablando de Derechos Humanos, es la que viola sistemáticamente los Derechos Humanos de aquellos a los que condena, parcial, unilateral, automática y reduccionistamente. Desde una supuesta superioridad cuya soberbia repugna. Lanzan el escrache. Sin juicio previo, sin posibilidad de descargo, sin empatía, sin comprensión contextual, sin filtro que amortigüe la condena social lapidaria.

El reduccionismo de llevar toda una vida, y toda una obra, a una frase desafortunada sacada de contexto. “En caso de violación, relájate y goza” fue un chiste que circuló durante décadas, que todos los que tenemos más de cuarenta años hemos escuchado y replicado alguna vez, en una época con otra lógica, no porque pensáramos en disfrutar una violación, no somos tan siniestros (o realmente creen que sí???), sino porque no operaba la lógica de la literalidad. En otras épocas, la capacidad simbólica fluía en contextos de libertad sin la censura de las tijeras de lo políticamente correcto, y en ese entonces, cuenta una leyenda, se podía usar el sarcasmo.

Los psicólogos sabemos que la risa distiende, que la ironía, el sarcasmo y el humor negro, son recursos subjetivos para abordar cuestiones que angustian. Los significantes son polisémicos, y esa es la maravilla del lenguaje humano. Pretender que el lenguaje ajuste significante y significado de forma unívoca, es reducir alarmantemente la semiósfera, es decir, el territorio por fuera del cual no hay semiosis, no hay creación de significado posible. Nos apretamos cada vez más en el corset de lo literal que mata lo literario. La literatura fue el espacio de libertad más sublime, el arte, los artistas…

Artistas, poetas, escritores, intérpretes, músicos, compositores, actores, empleados, empleadores, docentes, estudiantes, obreros, profesionales, periodistas, desempleados, adultos, adultos mayores, jóvenes, todos, absolutamente todos quedamos a merced de la tiranía de quienes gestionan la justicia virtual.

El revisionismo de las artes, produce un fenómeno sin precedentes, la censura retrospectiva.

Derribemos entonces la historia misma de la humanidad que no coincida con lo que actualmente se pone en valor, matemos o condenemos a muerte a todas las generaciones que se formaron con pautas machistas. Todos a la hoguera!Esto de matar masivamente a los que no son válidos me huele a eugenismo, y de ahí sabemos a dónde llevó la historia…

Cacho Castaña y todos los padres, las madres, los abuelos, las abuelas, todos merecemos la muerte como Cacho Castaña, hagamos una lista!!!! Me anoto primera! Confieso alguna vez haber replicado sarcásticamente ese chiste. Mátenme en las redes y háganme libre! Les recomiendo la lectura de “Pedro y el capitán” de Mario Benedetti. Es la historia de un sujeto, en pleno sentido del término sujeto, resistiendo al discurso totalitario aun a costa de su propia vida.

Cuando no importa todo lo que un sujeto hizo con su vida y todo lo que su obra aportó a su comunidad, porque sólo importa que un grupo de personas lo juzgan por una frase que les parece inapropiada, o aun cuando todo su comportamiento sea inapropiado a la luz de la perspectiva de género actual, no lo niego, pero cuando lo juzgan siendo incapaces de pensar en clave intergeneracional, e incapaces de comprender los contextos, intolerantes, extremistas, que no soportan la palabra conciliación porque no tienen un gramo de empatía, que no pueden visualizar que todo proceso de cambio lleva tiempo, y paciencia, cuando además ese juicio lapidario no le permite descargo, ni en vida ni ante su propia muerte, y lo que es peor, cuando se celebra la muerte, estamos perdidos como sociedad, lo digo con un profundo pesimismo que normalmente no me caracteriza.

Desear y festejar la muerte real de alguien a quien el extremismo virtual mató ya socialmente, es patético. Desear y festejar la muerte de alguien porque no adhiere a tu partido político, es más repulsivo aun.

Si no logramos frenar esta inquisición extremista y totalitaria, los logros en materia de derechos y equidades, no tendrán sentido alguno. Celebremos las diversidades, las diversidades, las diversidades! Desemejanza, variedad, diferencia, distintas versiones…Lo diverso es inherente a la vida, preservémoslo.