ONG CONTRA LA VIOLENCIA INFANTIL

Bullying escolar: “Los responsables somos los adultos”

María Zysman, directora de "Libres de bullying", dialogó con Radio Mitre, tras las repercusiones del caso de la niña santafesina que ingirió pastillas.

Por Rosario Nuestro

lunes 25 de septiembre, 2017

María Zysman, directora de la ONG “Libres de Bullying”, habló con Radio Mitre e hizo referencia al flagelo que sufren algunos niños en los colegios, en relación con el caso de la niña que ingirió 10 pastillas de clonazepam en Santa Fe porque era víctima de bullying.

“El bullying no se da sólo por el aspecto físico, sino que es el odio hacia los otros. Es a causa de las dificultades de los demás que no se detienen ante el sufrimiento de otros. Es por odio, discriminación, falta de empatía. Hay que dejar de pensar qué tiene ese que es hostigado para que lo hostiguen. Tenemos que cambiar esta manera de pensar, para que los chicos dejen de victimizar a ese que ya es víctima”, expresó la psicopedagóga.

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Respecto a la responsabilidad de que algunos pequeños sean sometidos por sus compañeros, indicó: “Los culpables somos los adultos, los que estamos siempre mirando para el otro lado o mirándonos a nosotros mismos, minimizando el sufrimiento de los chicos. Estamos mostrándoles modelos de éxito inalcanzables a los chicos. Si uno se queda lejos de ese cuerpo perfecto, de ese dinero, de esa posición social, de ese origen único, podría ser víctima del maltrato del otro”.

En ese sentido, la especialista advirtió que los chicos copian de los grandes: “Lo que están haciendo lo aprendieron de nosotros, no lo están inventando. Hay chicos que acosan por ejemplo por no saber cómo hacer amigos. Lo que marca el bullying es que hay una intención de humillar al otro, de hacerle pasar vergüenza”.

En cuanto a las reacciones que tienen los niños que reciben este maltrato, explicó: “A la criatura le da vergüenza mostrarle a sus papás que no pueden, que lo toman de punto a él. No quieren llevar una preocupación extra. Prefieren no decirlo para no empeorar las cosas. El chico que pasa por una situación de bullying empieza a quejarse de la escuela y a cambiar su forma de ser. Si antes era activo y alegre, empieza a ser retraído. Muchas veces explica lo que le pasa con cosas poco creíbles. Tiene miedo a que nuestras respuestas los expongan más, que nosotros vayamos a la escuela y que los sometan más”.

Zysman comentó cuáles son las formas para que los padecientes puedan superar el bullying: “Sino habla es casi imposible que pueda salir por sus propios medios. Un chico que está en una posición de sometimiento, no sabe defenderse, no sabe responder de manera asertiva. Hace cualquier cosa con tal de que el otro lo acepte sin pensar del todo si lo que le plantean es lógico o no”.

Y añadió: “Tenemos que trabajar en estas cuestiones previas para que el chico no llegue a esta situación. Si bien siempre sucedió, antes terminaba con el horario escolar. En cambio, ahora los chicos están permanentemente conectados, a merced de aquel que los quiere maltratar. La vergüenza adquiere otros niveles porque se expone adonde entran miles de personas y los chicos están indefensos”.

La licenciada diferenció a la cargada del bullying: “La cargada va y viene, en un ambiente de trabajo, de amigos, de compinches. Uno se carga y van circulando las burlas. Ahora cuando todas las cargadas van hacia uno que no puede responder, que empieza a creerse que es merecedor de esos apodos y que además expresa su sufrimiento y los demás siguen avanzando, ya es otra cosa. El límite es el dolor, el sufrimiento del otro. Lo que lastima a uno no necesariamente lastima al otro”.

Zysman opinó sobre la decisión de los padres de cambiar de colegio al niño que recibe este maltrato: “Lo ideal sería que se pueda resolver, que quien hostiga pueda pedir perdón de verdad y quien fue hostigado pueda perdonar, para que no quede en una cosa de venganza, resentimiento, dolor. No obstante, cuando no se cuenta con el apoyo de la escuela o del docente, muchas veces lo mejor es buscar otro entorno, darle la posibilidad al chico de que tenga otra infancia y otra adolescencia”, concluyó.

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