OPINIÓN

Cambio de escenario: ¿ventaja o desventaja?


La resolución del estadio en el que se disputará el duelo que definirá gran parte del futuro de la selección argentina de cara al próximo Mundial, se volvió una cuestión de Estado. Expertos e inexpertos, profesionales y legos, ex futbolistas y aquellos que en su vida pisaron una cancha de fútbol, se atrevieron a opinar sobre los "beneficios" que pueden generarse a partir de jugar en La Bombonera. Supuestamente eso achicaría al rival, la presión del público podría generar cierto pánico escénico en los adversarios y allí estaría, teóricamente, la -"gran" ventaja para el seleccionado que dirige Sampaoli, quien justamente según algunos rumores mediáticos, sería el mentor de esta idea para mudarse del Monumental en Eliminatorias.

Ahora, la pregunta es si realmente esta medida de modificar la habitual sede en donde la Selección hace de local puede ser fructífera para un plantel, que si de algo ha sufrido en este último tiempo, es de esa presión que exige ponerse la camiseta celeste y blanca. Con tres finales perdidas, varios jugadores en el ojo de la tormenta y con la ya trillada crítica de "la rompen afuera y acá no hacen nada", Argentina posiblemente deberá lidiar con su propia decisión de aumentar la presión, ¿al rival o a los de Sampaoli? Esa es la cuestión.

Un equipo que sufre más de la cuenta jugando en casa opta por exacerbar aquello de lo que padece, la presión, creyendo que eso puede ser un factor que repercuta más en el rival de turno que en un equipo que llega desmoronado psicológicamente.

Es extraño que haya comunión al respecto en el pensamiento de jugadores, cuerpo técnico, dirigentes, más teniendo en cuenta que el contrincante, Perú llega en alza, jugando su mejor eliminatoria en los últimos 40 años, en puesto de clasificación, con un juego que convence y justamente, sin ningún tipo de apremio.

Se sabe que en el fútbol la teoría deja de incidir cuando empieza la práctica. La incógnita es si justamente en este caso la lectura previa es acertada o si la Selección puede ser víctima, una vez más, de su propia elección, la de aumentar la presión en un momento crítico.

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Paladini flotante