OPINIÓN

Sirvió

Por Andrés Cánepa.

jueves 9 de agosto, 2018

Foto: AFP.

El debate sobre la Interrupción Anticipada del Embarazo sirvió para dejar en claro muchas cosas que permanecen tras el velo del poder. Primero en diputados y ayer en el senado, fuimos espectadores de discursos de nuestros representantes que oscilaron entre a vergüenza ajena y el orgullo constantemente. Y sirvió, claro, para avanzar sobre  conquistas sociales más allá de que no fue ley –por ahora-.

Sirvió para que miles de mujeres que nacieron cuando ni siquiera el voto femenino era legal, se pongan a marchar con sus hijas y con sus nietas a pedir por el aborto legal, gratuito y seguro. Sirvió, por supuesto, para enseñarle a una nueva generación de mujeres que luchando por sus derechos se consiguen cosas importantes. Sirvió para aprender que no siempre se gana en las victorias, porque a veces estas son pírricas.

Sirvió la derrota para demostrar que los movimientos sociales están más allá de lo que voten algunos illuminatis, ¿quién les va a quitar a las pibas de pañuelo verde las zapatillas gastadas y las horas, días y meses de militancia? Sirvió, inclusive, para que las estructuras mentales más consolidadas como la moral y la religión queden a un lado.

Sirvió para que los hombres entendamos que hay veces que no somos protagonistas de la historia. Sirvió para sentirnos compañeros de ellas, y saber que las verdades no fueron nuestras. Sirvió para aprender a preguntar y no a imponernos como machos cabríos. Sirvió, también, para entender que es una causa que atraviesa al género y nos tuvimos que sentar a escuchar.

Sirvió, además, para comprender que el Siglo XXI nos obliga a avanzar sobre las deudas que dejó el medioevo en la modernidad. Cómo no va a servir si hace 10 años, apenas, era un pecado hablar del tema. Sirvió para comenzar con un proceso de deconstrucción, y hasta para ser cautos a la hora de entender como verdades absolutas lo que pensamos.

Sirvió para sacarle la careta a varios. Sirvió para conocerle la cara a muchos legisladores, y sirvió –lamentablemente- para oír opiniones de la era de las cavernas. También para sacarse el prejuicio partidario y sobre todo para pensar en un futuro promisorio.

Sirvió para que hasta la más enquistada conciencia de la Iglesia admita que hay que avanzar sobre la Ley de Educación Sexual Integral, aprobada hace más de una década y todavía resistida. Y sirvió para que los anticonceptivos deje de ser mala palabra para un sector clerical.

Sirvió, en definitiva, para que reine la empatía. Sirvió porque hace 70 años las mujeres no votaban, sirvió porque hace 32 años el matrimonio no se separaba, hace 10 años personas del mismo sexo no se casaban y será ley, pronto, para que sea en pretérito la afirmación de que las mujeres mueren a causa de los abortos clandestinos.

De derrota para quienes quieren legalizar la Interrupción Voluntaria del Embarazo tiene poco, porque sirvió bastante.

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