A TRES AÑOS DE LA MUERTE DEL MÚSICO

“Música para volar”: el tributo a Cerati que triunfa en todo el país

El fallecimiento del líder de Soda Stereo generó una pluralidad de bandas homenaje a lo largo del territorio nacional. El grupo rosarino es uno de los pocos que siguen convocando. Hablamos con José Mateucci, baterista y cantante.

Por Eugenia Ludmer

lunes 4 de septiembre, 2017

"Música para Volar" en escena.

Foto: Facebook "Música para Volar".

Un 4 de septiembre de 2014, sucedió lo que nadie quería: el fallecimiento de Gustavo Cerati, tras una larga agonía. Suceso que marcó un hito en la historia de la música nacional y latinoamericana. A partir de entonces, e incluso antes, surgieron una diversidad de bandas tributo a lo largo y a lo ancho del país. No obstante, pocas lograron el éxito de “Música para Volar”, la agrupación rosarina que el pasado dos de septiembre presentó una vez más su espectáculo “Gustavo Cerati Sinfónico”, en una función que tuvo que agregarse tras colgar el cartel de “localidades agotadas”.

José Mateucci, portador de la voz y batería del grupo que nació hace cinco años en la ciudad, cuenta que los orígenes se vieron marcados por “el gusto de tocar el disco “Comfort y Música para volar”, el unplugged de Soda Stereo. Nos encantaba el sonido, la forma en que habían logrado combinar instrumentos y la manera de presentación de las canciones. Nos imaginábamos tocando eso en vivo, poniéndole el cuerpo”.

Mateucci explica que “Música para Volar” fue pensado en primera instancia como un espectáculo para luego convertirse en el nombre de un proyecto, que tiene a “la música como protagonista” en tanto detalla ” el placer que representa aportar nuestra propia sensibilidad” para que esas canciones “vuelvan a vibrar”.

El cantante relata que su relación con el emblemático intérpete y compositor “estuvo siempre. Yo era un niño en la época de Soda. Sus melodías eran parte del fondo musical de la vida de todos los argentinos y latinoamericanos”.

José dice que la admiración por Cerati fue aumentando con el conocimiento de su obra, de la que reconoce haber sido capturado en un primer momento por la etapa como solista. “A medida que uno aprende más puede escuchar más”, expresa con total firmeza y se explaya: “cuando uno empieza a percibir la complejidad de la obra, empiezan a aparecer los detalles que vuelven a esas canciones como una suerte de cajas mágicas, sin fondo. Donde todo lo que se encuentran son maravillas”.

El baterista está convencido: las piezas del autor “están hechas para la re-escucha”. Y confiesa que todavía no perdió la capacidad de sorprenderse frente a su música, que quedará grabada a fuego en la memoria colectiva del rock.

Los shows de “Música para Volar” despliegan una multiplicidad de recursos en escena: las canciones se mezclan con la proyección de imágenes, los sonidos electrónicos con los clásicos y rockeros. Todos eso converge con la pasión y admiración de los integrantes por el eterno Gustavo Cerati.

 

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