opinión

La estética que conmueve


Hace poco cursé un seminario de filosofía, que me resultó transformador, como todo acto educativo que se precie de serlo. Me permitió repensar desde otra mirada algunos temas que incluso he abordado en este espacio.

Existen distintos tipos de conocimiento, como la ciencia, el arte, la técnica y la religión. Pero quiero detenerme en la noción de la Estética como percepción sensible, como conocimiento fenoménico a través de los sentidos (los aromas, el tacto, los sonidos, etc.).

Pensando en el impacto fenoménico capaz de gestionar pasión, me permito repensar lo que puede ocurrir entre dos personas cuando decimos que hay “piel”, “química”, esa fuerza magnética arrolladora que se puede comprender sólo desde la co-vivencialidad, pero que se puede explicar (ciencia mediante), a través de la compatibilidad genética, de los mapas de amor, de las feromonas, la neuroquímica cerebral con la consabida dopamina, entre otras hipótesis para describir lo inefable…es decir aquello que no puede ser expresado en palabras.

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Como dijo el profesor, ser infante es no tener palabras y la eternidad reside justamente en volver a ser afectados como niños, cuando algo nos deja mudos, nos devuelve a la infancia, sin ideas, sin palabras que puedan agotarlo. Son experiencias excesivas, altamente transformadoras, sorprendentes, que producen una afección, una emoción, y que destituye nuestros saberes previos. Todo lo que conocemos no sirve en ese momento, nos quedamos sin recursos subjetivos para dar cuenta de la experiencia fenoménica que nos impacta.

La cientificidad se funda en lo observable, como experiencia pública, por el contrario la estética es una experiencia privada, en la que queda implicado el cuerpo, desde todo el universo sensorial. La experiencia estética que genera una obra de arte, una vivencia cinematográfica, no puede anticiparse. El enamoramiento tampoco. El arte y el enamoramiento son acciones eficaces que suceden sin que lo podamos prever. Son acontecimientos excesivos para los saberes previos que nos generan una afección, una emoción.

Emoción, es un término derivado del latín, que implica moverse, mudarse, agitar…los movimientos más significativos en nuestras vidas no devienen de un proceso racional, sepámoslo.