paro general

El dueño del bar amenazado por manifestantes: “Me dijeron que si no cerraba iba a tener muchos dolores de cabeza”

Andrés es propietario del local de Tres de Febrero y Alem.

Redacción Rosario Nuestro

miércoles 26 de septiembre, 2018

Este martes, en medio de la movilización de diversas organizaciones sociales en el marco del paro general, un grupo de manifestantes amenazó a los empelados del bar Vittorio, ubicado en la esquina de Alem y Tres de Febrero. Pese a la medida de fuerza, el comercio abrió sus puertas pero el costo que pagaron los trabajadores y el dueño fue alto. Los atacantes los forzaron a cerrar y les advirtieron que si no lo hacían “iban a tener muchos dolores de cabeza” dado que ellos “no autorizaban” el funcionamiento.

Denuncian que recibieron amenazas por no sumarse al paro general

El mal momento pasó. Pero Andrés, el dueño del local gastronómico que funciona hace 57 años, todavía no lo puede creer. En cinco años al frente del comercio nunca vivió una situación parecida. En diálogo con Radio Mitre Rosario, el propietario explicó que decidió abrir porque “la situación económica del país no está para estar cerrando en un día de trabajo” y contó que el hecho ocurrió a eso de las 10:15 de la mañana cuando paró una camioneta Ranger en la puerta con entre siete y ocho personas que llevaban puestos buzos del Sindicato de Gastronómicos.

En ese momento él se encontraba con su esposa que entró en una crisis de nervios.”Ingresaron todos al negocio, sin pedir permiso y sin identificarse, diciendo que teníamos que cerrar porque ellos no autorizaban a que nosotros trabajemos, que ellos habían ordenado que los bares abran a partir de las 19 horas”, relató. “Tres me increpaban a mí y el resto a los clientes que estaban en las mesas diciéndoles que se retiraran porque el bar cerraba”, detalló.

Sorprendido, el titular del bar les preguntó: “¿Querés que les de la llave del negocio? Ya que me ordenaban a qué hora tengo que abrir y cerrar…”. Los responsables respondieron que “si no cerraba iba a tener muchos dolores de cabeza”. A su vez, Andrés les mencionó que el negocio no pertenece al sindicato de gastronómicos- cuya inscripción estaba impresa en las prendas de ropa que llevaban los manifestantes- sino al de pasteleros. “Me dijeron que se iban a a comunicar con el Sindicato de Pasteleros para que me vengan a cerrar”, sostuvo.

Por último, el dueño de Vittorio recordó que es un lugar tradicional y tranquilo, en el que jamás se había vivido una situación de violencia. “Esto es un bar muy de barrio. Todo el mundo dice ‘buen día’, ‘hasta luego’, ‘buenas noches’, y hasta ‘buen provecho'”, cerró.

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