CONMOCIÓN

Droga, dinero y extorsión: la trama oculta detrás del crimen de Xiomara

A medida que pasan las horas se van conociendo detalles del atroz asesinato.

Redacción Rosario Nuestro

jueves 22 de noviembre, 2018

Xiomara Naomi Méndez Morales tenía 15 años y apareció muerta el miércoles en Ituzaingó, Buenos Aires, luego de haber sido secuestrada el martes en Flores. La verdad detrás de su crimen todavía no salió a luz, pero a medida que corren las horas se van esclareciendo más detalles que vuelven el asesinato cada vez más atroz.

Una de las primeros datos que se desprendieron de la investigación y que confirmó la familia de la adolescente en declaraciones ante la prensa es que la víctima conocía a al menos uno de sus secuestradores. La chica trabajaba en la misma remisería que su padre, en la villa 1-11-14. El nombre de la agencia es “Los Rebeldes” y es una de las que usó el condenado narco peruano Marco Antonio Estrada Gonzáles (alias “Marcos”) para expandir su negocio de distribución de droga desde el Bajo Flores.

La última vez que se vio con vida a Xiomara fue el martes a las 17.30 cuando se subió a un Fiat Duna rojo a la salida del Liceo N° 5 “Pascual Guagliamore”, ubicado en Carabobo 297, en Flores. Desde ese auto un hombre la había llamado por su nombre, según contaron sus amigos.

Quien la hizo subir al coche en el que horas más tarde sería hallada muerta fue un remisero conocido de la familia, Luis Alberto Fernández (40), justamente aquel que era compañero del padre de la adolescente en “Los Rebeldes”, publica el Diario Clarín.

Más tarde llegaría el primer contacto. El teléfono de Patricia sono a las 17.50 del martes. “Patri, tengo a tu hija Naomi”, dijo uno de los raptores a Patricia Morales, mamá de Xiomara (o Naomi, como le gustaba que la llamen).

“30.000 pesos y cocaína”, fue el pedido de los secuestradores. Luego de que se concretara el primer contacto, los delincuentes ataron de pies y manos a Naomi, le taparon la boca con cinta de embalar y la obligaron a tirarse en el piso del asiento de atrás del Duna rojo. Esta decisión por parte de los delincuentes fue tomada, según creen los investigadores, luego de que la chica intentara comunicarse con su familia a los gritos en el medio del llamado telefónico extorsivo.

Tras recibir la llamada, Patricia, que tiene un local de venta de ropa en una galería de la calle Avellaneda (Flores), y su actual pareja, Euler Quiroz (30, también peruano y con varios antecedentes penales, quien no es el padre de Naomi), fueron a la ex comisaría 38° de la Policía de la Ciudad a denunciar el secuestro de la nena.

“Según manifestó la familia, no les quisieron tomar la denuncia. Entonces llamaron al 911 hasta que los derivaron a la ex comisaría 40°, donde sí los atendieron”, agrega el mismo medio. Ahora el Ministerio de Seguridad porteño abrió un sumario para investigar lo que ocurrió en la primera seccional, mientras Naomi estaba cautiva.

Luego de que el padre de Xiomara, Luis Gerardo Méndez Portilla, lograra hacerse del dinero y pactar el pago de 30 mil pesos, la liberación nunca se concretó. El Duna rojo pasó a levantar la plata, pero no cumplieron su palabra de dejar en libertad a la joven.

Ya por ese entonces el caso era monitoreado por la Policía Federal, con la intervención de la fiscal federal María Alejandra Mangano. Una brigada de la División Operativa Central de esa fuerza (ex Antisecuestros) comenzó a seguir sigilosamente al auto luego del fallido rescate.

La vigilancia continuó hasta la madrugada, ya que la nena no era liberada, y llegó hasta la zona de Ituzaingó. Cuando el coche iba por el Acceso Oeste, un control policial de rutina de la Bonaerense lo frenó. Los policías pidieron los documentos a sus dos ocupantes y los papeles del auto. Estaba todo en regla, pero el acompañante del remisero Fernández, Bruno Martín Cortez (36), no tenía el DNI. Los agentes notaron además que los dos hombres estaban nerviosos y les pidieron que se bajaran.

Entonces Fernández arrancó el Duna rojo y aceleró a fondo, intentando escapar. Atrás salieron los autos no identificables de la Policía Federal, que pusieron las “licuadoras” -balizas portátiles- en el techo y empezaron a perseguir a los delincuentes, para sorpresa de los de la Bonaerense.

La persecución terminó en la colectora de la autopista y Brandsen, luego de que los policías chocaran al Duna rojo para detenerlo. El auto de los captores perdió el control y terminó embistiendo a otro coche estacionado.

En un último intento por escapar, Fernández y Cortez se bajaron del auto y salieron corriendo, pero la Policía logró detenerlos a los pocos metros. Otro grupo de agentes se acercó al Duna y al revisarlo descubrió que en el piso del asiento trasero del auto había un cuerpo tapado con una frazada. Lo descubrieron y era Naomi, que no tenía signos vitales, y la llevaron de urgencia al Hospital Municipal de Ituzaingó, ubicado a pocos metros del lugar.

Los médicos constataron el fallecimiento de la adolescente. Todo parecía indicar que la chica había muerto por asfixia, aunque hasta anoche no se conocían los resultados de la autopsia.

“Creemos que murió asfixiada por las condiciones en las que la tenían, aunque no descartamos una asfixia mecánica intencional”, dijo a Télam un jefe policial. Además de estar tapada con una manta, Naomi tenía enroscada cinta de embalar por todo el cuello y la cara, obstruyéndole las vías respiratorias. También le habían atado un cinturón de seguridad en el cuello. En esa línea, investigan si los captores también la violaron.

Adentro del auto, la Policía encontró además un bidón con nafta, por lo que se cree que la intención de los delincuentes era quemar el auto con el cadaver adentro para no dejar rastros. Este indicio vuelve aún más confusa la trama detrás del secuestro.

En el Duna estaban además los 30 mil pesos del rescate, una pistola 9 milímetros, una faca y precintos.

Fernández y Cortez serán indagados este jueves acusados de “secuestro extorsivo seguido de muerte, agravado por haberse producido el pago del rescate y por la edad de la víctima”.

Cortez, que desde el mes pasado trabajaba como vigilador privado, había sido condenado por la Justicia de Morón a 3 años de prisión por el delito de portación de arma de guerra en 2002. Pero apenas estuvo un año preso.

Fernández, que trabajaba en “Los Rebeldes” junto al padre de Naomi, tendría un antecedente en una causa por venta de drogas que data de 2004.

En tanto, la casa de la familia de Naomi -que antes vivía en la villa 1-11-14- fue allanada este miércoles por una causa paralela, donde se investiga narcotráfico.

Fuente: Radio Mitre

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