OPINIÓN

Cuando la mano bien se apretaba

lunes 26 de febrero, 2018

Héctor Méndez escribió un solo tango,“Yo soy del treinta”, que lleva música de Aníbal Troilo . Fue casi un desconocido actor cinematográfico, pese a que participó en casi medio centenar de películas en la época de oro del cine nacional. Su debut se produjo en 1938 con “Tres anclados en París” y su despedida fue en 1980 con “El diablo metió la pata”. Nunca hizo papeles protagónicos y generalmente interpretaba secundarios donde aparecía como mucamo o valet. Algunas de esas películas fueron muy exitosas como “Deshonra”, en 1952 y “La cigarra no es un bicho”, en 1963.

A comienzos de los sesenta, escribió la letra de un tango inspirado en la Argentina de los años treinta y en la figura de su amiga Tita Merello con quien había compartido cartel en “Deshonra” y en “El amor nunca muere”. La letra de su tango se la confió Héctor Méndez a Pichuco, quien por entonces ponía música casi exclusivamente a los tangos de Cátulo Castillo. En vano esperaba Méndez que el gordo le entregara terminada la música solicitada. Apeló finalmente a un argumento sagrado: el de la madre  Héctor le dijo: “Dale gordo, que mi vieja lo quiere escuchar”. Santo
remedio, a los pocos días “Yo soy del treinta” veía la luz y en diciembre de 1964 lo grababa Aníbal Troilo con la voz de Tito Reyes y Tita Merello con la orquesta de Carlos Figari.

Al año siguiente lo haría Osvaldo Pugliese con Abel Córdoba. Edmundo Rivero lo grabó en 1980 cuando ya era mas empresario gastronómico que cantor, pero nunca lo interpretó en vivo en “El viejo almacén” en tiempos en que sus condiciones vocales ya habían desmejorado bastante. La letra es un conjunto de sentencias y conclusiones sobre un tiempo pasado que el autor entendía mejor que el presente . Y así afirma por ejemplo “cuando a Irigoyen lo embalurdaron”, “cuando a Carlitos se lo llevaron”, “cuando la mano bien se apretaba”, “cuando eran pocos los que fallaban” y que desde entonces tuvo de amigos a Homero Manzi y Discepolín.

¿Por qué le entregó este tango Héctor Méndez a Tita Merello ? Mientras ambos filmaban “Los evadidos” el eterno mucamo ahora devenido en poeta tanguero le confesó a Tita que había un verso en la obra que se inspiraba en ella, y es el que dice “yo soy un cacho de Buenos Aires”.

Me parece que después de que Tita Merello proclamara a los cuatro vientos que ella era ese cacho de Buenos Aires, ningún otro intérprete debió animarse a interpretarlo. Así se los hice saber en su momento en trasnochadas sobremesas rosarinas tanto a Tito Reyes como al amigazo de Abel Córdoba. Y ambos me contaron que lo habían grabado pero que nunca lo habían representado en vivo, algo parecido a lo que me había dicho Rivero. Es que Tita fue Tita de Buenos Aires y que muy bien la graficaba eso de que estaba hecha a cortadas y a diagonal. Pienso mucho en este tango. Por ejemplo, cuando extiendo la mano firme para saludar y me oponen cinco dedos flácidos y languidecientes. O cuando llego a un lugar y saludo y nadie me contesta. O cuando nadie tiene el buen gusto de aportar un “gracias” ante un gesto que lo merece. Pero puesto en la piel de tanguero veo el pasado con nostalgia y añorando esa arena que la vida se llevó. Me parece que antes eran pocos los que fallaban. Y que nadie era escrachado digitalmente en un Veraz sino repudiado por sus amigos y su
entorno. Los aros lo usaban solamente las mujeres y en los bondis se les cedía el asiento. Creo con Jorge Manrique en eso de que “como a nuestro parecer cualquiera tiempo pasado fue mejor” .

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