opinión

Aguante


El Presidente Alberto Fernández dispuso la extensión del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio hasta el 12 de abril. Y se entiende que puede ser aún más largo el encierro. Pero lo cierto es que mientras aplanamos la curva de contagio, la pandemia económica empieza a hacerse sentir y las medidas no tardaron en llegar. Como dijo un Charly García noventoso: “Este es el aguante”.

Nadie, absolutamente nadie, sabe cuáles pueden ser las consecuencias de quedarnos adentro durante tanto tiempo. ¿Por qué? Porque nunca vivimos algo similar. Los que tienen el salario asegurado sienten hasta que están ahorrando, pero por otro lado los cuentapropistas, los autónomos, los comerciantes, los empresarios, los changarines, los negreados ven afectada su propia economía. La recesión va a ser grande y va a costar salir del fondo.

Todo, encima, en un contexto de un camino directo hacia el default sobre finales de abril, dado a que en este contexto es prácticamente imposible poder afrontar las obligaciones de pagos a acreedores internacionales. Somos ejemplo en materia de salud pública a nivel mundial, pero a su vez el riesgo país está por encima de los 4000 puntos hace dos semanas y eso también es un mensaje de los mercados al país: ya no confían en nosotros.

En este contexto, el Presidente dispuso el congelamiento de alquileres y créditos UVA hasta septiembre, por 180 días, y lo que no se pague de aumentos en este tiempo –o la deuda si no pudiste afrontar todos los pagos- se devolverá al propietario o al banco en 3 cuotas sin interés a partir de octubre. Esto iba a ser enviado al Congreso para su tratamiento, pero las cámaras y los corredores inmobiliarios estuvieron de acuerdo con estas medidas. Además, iba a ser difícil conseguir el quorum para sesionar con este contexto de aislamiento en ambas cámaras.

Los 10 mil pesos por familia que no tengo ingresos en blanco o sean monotributistas de las categorías A y B son un paliativo para muchos argentinos que no sabían con qué dinero iban a ir a comprar comida la semana que viene. Se cobrará en abril y es un monto por grupo familiar, para llegar a alrededor de 3,6 millones de hogares, según estima el gobierno nacional.

Los bancos siguen cerrados, y los pasivos –el grupo más vulnerables ante el virus- van a volver a hacer colas interminables, y mucho peores, porque solamente podrán extraer dinero de los cajeros automáticos. Le pedimos a miles de abuelos que compren con débito y usen Home Banking. Si no tienen a alguien que los ayude, para muchos se hace imposible. ¿No deberían las sucursales abrir para el pago de haberes de jubilados? Una pregunta que se hicieron los funcionarios pero que no hubo acuerdo con las entidades ni con el gremio de La Bancaria.

Abastecimiento hay, y no es un problema. Lo que se está disparando es el precio de algunos productos y si es así los consumidores podrán denunciar abusos. El Mercado de Concentración tiene cajones y bolsones al doble del dinero que costaban previo a la cuarentena. Los vivos de siempre, los que siempre ganan. No hay que comprar, y buscar otros caminos para llenar la olla en casa.

Y queda, codo a codo, aguantar. Como lo hemos hecho tantas veces antes distintas crisis económicas o políticas, en este caso es sanitaria. Y cuidarte vos es cuidar al prójimo, escuchar y hacerle caso a las autoridades municipales, provinciales y nacionales, lavarnos las manos, extremar medidas de precaución y sacar la empatía a flor de piel. Una vez más, y como casi siempre, la solución es colectiva. Sigamos siendo ejemplo por lo que hicimos bien, y pronto volveremos a recuperar la libertad que tanto añoramos.