Noche y descontrol

Vecinos de Pichincha pidieron a la Municipalidad que no se abran más comercios gastronómicos en la zona

Presentaron una carta ante la intendenta Mónica Fein en la que exigen medidas para evitar el caos en el barrio.

Redacción Rosario Nuestro

jueves 31 de enero, 2019

La polémica por la nocturnidad en Pichincha volvió a ser noticia. Cansados de los ruidos molestos, la suciedad en las veredas y la inseguridad los fines de semana por la proliferación de locales gastronómicos, un grupo de vecinos presentó una carta ante la intendenta Mónica Fein para pedir que no se abran más bares ni cervecerías en la zona. Además, en la misiva solicitan que el municipio tome otras medidas para evitar el caos, moneda corriente en el barrio.

Los autores del texto pertenecen a un grupo de vecinos que se formó a partir de los sucesivos conflictos generados en la noche de Pichincha los viernes, sábados y domingos. La nota, dirigida a la intendenta Mónica Fein, se difundió este miércoles a través de las redes sociales. “La propuesta de los vecinos de Pichincha para la solución del caos, el descontrol y la inseguridad en el barrio”, escribieron en Twitter y adjuntaron una copia de la carta.

A su vez, arrobaron a distintas autoridades, desde concejales de distintos signos políticos como María Eugenia Schmuck, Norma López, Roberto Sukerman y Agustina Bouza hasta representantes del Ejecutivo como el secretario de Control y Convivencia Guillermo Turrin.

En tanto, los residentes del barrio exigieron que la Municipalidad solicite “el cumplimiento de la insonorización de los viejos y nuevos comercios”, para terminar con los ruidos molestos, un punto de conflicto clave en el área. También remarcaron la necesidad de “dar participación relevante a vecinos damnificados”, el control de “la cantidad de personas de personas a permanecer en un comercio nocturno según sus dimensiones” y del estacionamiento y la regulación del uso de terrazas.

Un capítulo aparte se les otorgó a los cuidacoches, protagonistas de sucesivas peleas callejeras en la zona.  En ese sentido, los vecinos solicitaron al municipio “Reglamentar el funcionamiento de los llamados ‘trapitos'” a quienes calificaron como “personal no autorizado por autoridad alguna que se autoimpone el cuidado de vehículos particulares, en algunos casos ejerciendo una extorsión pecuniaria”.

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