OTRA ESTAFA TELEFÓNICA

Una mujer de 74 años, nueva víctima del “cuento del tío”: le robaron más de 2 mil pesos, 300 dólares, oro y alhajas

Tras un primer intento fallido, la llamaron haciéndose pasar por su hijo y la convencieron para que vaya a Güemes y Riccheri, donde entregó el dinero, las joyas y los elementos del precioso metal.


Una nueva estafa telefónica tuvo lugar este martes y la víctima fue una mujer de 74 años. Tras una primera llamada que no logró el cometido, en el segundo intento un hombre se hizo pasar por su hijo y la convenció para que vaya a un punto de encuentro en Pichincha, donde entregó dinero en efectivo en pesos y dólares, alhajas y oro.

Según relató la víctima, alrededor de las 10 recibió un llamado de una mujer que la nombró por su apodo y de inmediato pensó que se trataba de una vecina, quien le contó que estaba en un banco porque le habían aconsejado retirar dinero frente a la crisis. La timadora le ofreció sacar un turno para la extracción de efectivo, a lo que la damnificada contestó que su hijo era quien realizaba esos trámites. A renglón seguido, colgó.

Unos 15 minutos después, el teléfono fijo de su domicilio volvió a sonar y esta vez era un hombre al que identificó como su hijo. En este caso, le empezó a preguntar si tenía dinero en efectivo y oro, a lo que le respondió que si, por lo que una mujer le tomó luego los datos de numeración de los billetes, sin que la víctima llegue a sospechar nada hasta ese momento.

Poco después, la volvieron a llamar a su teléfono celular para decirle que un hombre de confianza iría a buscar el dinero y los objetos de valor a la puerta del edificio donde vive. La señora bajó con 2.300 pesos, 300 dólares, joyas varias y elementos de oro, todos de 18 kilates. La persona que iba a ir a su encuentro no llegó, por lo que regresó a su casa.

Quien se hizo pasar por su hijo la volvió a llamar y le indicó que llevara todo a Jujuy y Pichincha, donde nuevamente se comunicó a su celular y le dijo que ahora se dirigiera a Gümes y Richieri, donde efectivamente se encontró con un hombre al que describió de unos 45 años, 1,70 metros de altura, que se presentó como un gerente de un banco. Le entregó un sobre con el dinero, las alhajas y el metal y el estafador se fue.

La mujer regresó a su vivienda y esperó al hombre que la engañó, que le había dicho que iría a su departamento poco después de la entrega. Como esto no pasó, por la tarde llamó a su verdadero hijo y comprobó que había sido engañada, perdiendo dinero en efectivo y muy valiosas pertenencias.