opinión

Un siglo de mi noche triste

En 1917 nace el tango canción cuando Carlos Gardel graba en el viejo sistema acústico el tango “Mi noche triste” con versos de Pascual Contursi y música de Samuel Castriotta.

miércoles 3 de enero, 2018

En 1917 nace el tango canción cuando Carlos Gardel graba en el viejo sistema acústico el tango “Mi noche triste” con versos de Pascual Contursi y música de Samuel Castriotta . Esa versión lo muestra a un Carlos Gardel inseguro explorando una temática nueva para quien estaba acostumbrado solo a estilos y tonadas,generalmente a dúo con José Razzano . Técnicamente la placa es casi inaudible, y con este Karma del viejo sistema acústico seguiría Gardel hasta fines de 1925 que es cuando llega el sistema eléctrico que abre totalmente los oídos a su trino memorable . Afortunadamente el zorzal tuvo tiempo de grabar infinidad de canciones que había registrado en el viejo sistema acústico trocadas ahora por la modernidad de lo eléctrico. Y aquella vieja versión de “Mi noche triste” de 1917 en la que era acompañado por la solitaria guitarra de José Ricardo se transforma el 24 de abril de 1930 en una versión inolvidable donde a Gardel lo acompañan los guitarristas Aguilar, Barbieri y Riverol .

La muerte lo sorprende en Medellín sin haber podido volver a grabar hermosos tangos como “Margot” o “Tus besos fueron míos”de los que solo quedan testimonios acústicos. Cuando Pascual Contursi escribe la letra de “Mi noche triste”, fija para siempre la esencia de la letra tanguera: es un canto elegíaco que cuenta el dolor por algo que hemos perdido. Dice Contursi en ese tango pionero :“Percanta que me amuraste en lo mejor de mi vida….”. Luego de esos versos los letristas tangueros se moverán alrededor de esa temática. El hombre le cantaba a lo que no tenía y no a lo que tenía. Luego la calidad de los poetas completarían los palotes señalados por Pascual y con mayor o menor brillo redondearon un género ciudadano que en su momento fue símbolo genuino de argentinidad y nos identificó allende nuestras fronteras. Orgullosamente mostrábamos al Homero Manzi de Sur y Ninguna, al Alfredo Le Pera de Volver y Sus ojos se cerraron, al José María Contursi de Gricel y Cristal, al Homero Expósito de Naranjo en Flor y Quedemonos aquí, al Enrique Cadícamo de Almita herida y Nostalgias, al  rosarino José González Castillo de Griseta y Silbando o al Celedonio Flores de Audacia y Margot.

La lista sería interminable y es arbitraria y antojadiza como todas las listas o antologías. A cien años de Mi noche triste la trascendencia del tango canción dentro de nuestras fronteras es menguada y reservada a un público adulto que añora otros tiempos y otros hombres y que se refugia en reductos reducidos tipo café concert. ¡Chau a los grandes escenarios! En el plano internacional, la presencia de Carlos Gardel, Libertad Lamarque y Hugo del Carril le reservó al tango un importante lugar pero acotado al mundo hispano parlante. El tango no fue universal y se reducía siempre a “lo latino”. En la actualidad la música de Astor Piazzolla es universal y no solo degustada por el público latino. Algunas genialidades del excepcional bandoneonista como Adiós Nonino, Libertango o cualquiera de sus estaciones como Invierno porteño, son admiradas y ejecutadas por las principales filármonicas del mundo. La primera de ellas fue interpretado en vivo en el casamiento de Máxima Zorreguieta actual Reina de Holanda y seguida en vivo por 800 millones de personas. Nos han levantado de golpe las mesas y no nos quedan ni unos miseros mendrugos. De vez en cuando, si el humor social lo indica, viene mansito el recuerdo de algunas frases sueltas de Cambalache: el que no llora no mama, los inmorales no han igualao, la biblia y el calefón, etc. Quizás hoy mas que nunca sea cierto que el deterioro inexorable del tango se prolongará hasta que el Creador sople sobre la plebe y haga nacer otro Homero Manzi .

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