OPINIÓN

Un ojo de la cara

Por Andrés Cánepa

miércoles 5 de septiembre, 2018

El transporte en colectivo de Rosario ya cuesta 16,80 pesos y en octubre pasa a 18,30 la tarifa. En medio de este proceso inflacionario, se anunció la quita de subsidios de Nación y esto pone en jaque a todo el sistema. Preocupación extrema del Municipio y de los funcionarios del área por cómo se va a seguir.

Nicolás Dujovne, antes de viajar a los Estados Unidos a reunirse con el Fondo Monetario Internacional, dejó una bomba: el gobierno nacional ya no se hará cargo del subsidio al transporte de las provincias y los municipios. Sin consultar con los dirigentes, emitió ese comunicado y eso hace mella en la economía del sistema de la ciudad de Rosario, que recibió en ese concepto 1000 millones de pesos en 2018 y ya no contará con eso en 2019.

Esa masa subsidiaria corresponden a 8 pesos por boleto de colectivo, por lo cual de no contar con esa financiación y si no la reemplaza con la Provincia, es imposible pensar que no se traslade a tarifa. La Intendenta dijo que era imposible llevarlo al bolsillo de los pasajeros, pero por otro lado no se encuentra otra salida.

Por otra parte, acaban de entregarle a los empresarios los pliegos del nuevo sistema. El día que lo firmaron, el dólar costaba 31 pesos y todavía estaba este subsidio. Ahora la divisa norteamericana ya pasó la barrera de los 40 y no se cuenta más con esta ayuda que era una bocanada de aire puro para el transporte local. No hubo diálogo desde el Estado municipal con ellos aún pero se especula con que haya que rever algunos plazos al menos en la aplicación, otra vez.

Hoy lo único que quedaría como paliativo para el precio “real” del boleto del TUP es el fondo compensador del municipio. Y con eso no alcanza, ya que sería inviable un boleto de 30 pesos para inicios del año próximo en la ciudad. Se bajaría la gente y eso complicaría aún más la financiación del sistema. Tampoco hay muchas alternativas para engrosar este paquete y queda como único recurso que el gobierno provincial se haga cargo de los platos rotos –o subsidios mezquinados.

Hay algo que aclarar. El dinero que llega en calidad de subsidios se reparte de una recaudación que se conforma a través de un impuesto a todo aquel que carga nafta o gas oil en el auto. Los combustibles tienen gravado un porcentaje para generar este fondo para que llegue esta ayuda a los distintos sistemas de transporte de todo el país. ¿Se va a eliminar ese impuesto? Nadie lo sabe tampoco.

Estamos todos haciendo análisis en base a un Power Point que vimos por televisión antes de que el Ministro de Economía se vaya para el país del norte. Y ha sido todo muy desprolijo. Hasta de esa herramienta se desprende que la inflación está estimada desde esa cartera para el 2019 en un 42% y que esperan un dólar de 43 pesos en enero. Qué será de nosotros, no sabemos. Ni siquiera sabemos qué puede pasar mañana.

El boleto, mientras tanto, sigue subiendo. Ya sale un ojo de la cara.

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