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viernes 23 de febrero del 2024

Si tú no estás aquí …

«No quiero estar sin ti, si tú no estás aquí me sobra el aire. No quiero estar así, si tú no estás, la gente se hace nadie», es el comienzo de uno de los más reconocidos temas del dúo musical «Sin Bandera». Algo así le pasa a la Selección argentina sin Lionel Messi, el mejor del mundo, uno de los más grandes de toda la historia.

Las atajadas de Willy Caballero y la eficacia del combinado nacional en los últimos 15 minutos contra Italia, parecían haber disimulado la ausencia del astro rosarino. La historia fue buen diferente contra una verdadera potencia mundial como España, que desnudó lo lejos que está el equipo de Jorge Sampaoli de ser una estructura sólida confiable, que pueda tener un «plan b» cuando el capitán no puede jugar.

¿Hubiera sido otro resultado con Messi en cancha? Quizás no, porque hubo groseras fallas colectivas que le facilitaron la tarea al seleccionado ibérico, mucho más temible que la Azzurra. Lo que seguramente sí es un hecho es que con el 10 dentro del campo de juego, los argumentos argentinos para agredir al rival crecen notablemente.

Por lo tanto, está claro que Sampaoli tiene mucha razón. Esta es «la Selección de Messi», o si prefieren otra frase, bien recurrente en estos casos, se puede decir que este equipo es «Messi y diez más». Durante la estadía de la Albiceleste en Rusia, que ojalá sea de poco más de un mes, el barbudo no puede ni resfriarse.

Es abismal la diferencia entre un extraterrestre como Leo y el resto. A sabiendas que ese resto es ni más ni menos que enormes futbolistas como Agüero, Higuaín, Di María e incluso el, por ahora, excluido Dybala. Pero no alcanza, porque por algún fenómeno extraño, aquellos que se lucen fin de semana tras fin de semana en Inglaterra, Italia o Francia, se ponen la camiseta de la Selección y un trauma quizás relacionado a lo sobrenatural se apodera de ellos.

Como si no fuese suficiente con futbolistas de bajísimo nivel, el entrenador, a falta de poco más de dos meses para el Mundial no demuestra tener una idea clara. Línea de tres, de cuatro o de cinco; doble cinco de buen pie, de marca o un mix; laterales que cubran toda la banda intentando defender y atacar sin terminar de hacer ninguna de las dos o un esquema más conservador; Mascherano en la cueva, en el medio o afuera. ¿A qué juega Argentina? ¿Por qué poner a la Selección como candidata a quedarse con el título junto a España, Brasil y Alemania?

La última pregunta sí tiene respuesta: la 10 albiceleste la viste Messi. La otra, es un misterio universal que a contrarreloj deberá responder Sampaoli, el técnico que está ocupado con su pizarrita explicando vaya a saber uno qué cosa, mientras sigue probando a todo jugador del momento que aparece. Aún no se está ni cerca de definir a los 23 mundialistas, mucho menos los once titulares, tampoco la idea de juego ni el sistema, sólo queda rezar para que el mejor de todos juegue siempre.

«Derramaré mis sueños, si algún día no te tengo. Lo más grande se hará lo más pequeño, pasaré un cielo sin estrellas esta vez, tratando de entender quién hizo un infierno el paraíso, no te vayas nunca porque no, no puedo estar sin ti. Si tú no estás aquí, me quema el aire» …