OPINIÓN

Se vienen las reformas


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Por Gustavo Rodríguez, director de Rosario Finanzas.

El índice Merval ganó en la semana 1,85%. Lo notable es que siguió subiendo contra la mayoría de los pronósticos que decían que la victoria del gobierno en las elecciones estaba descontada y que por ende se vendría una toma de ganancias. Por su parte, el dólar también tuvo un comportamiento contrario al esperado: cuando la mayoría de los analistas esperaban una fuerte baja tras el triunfo, el dólar subió 1,1% y se situó en 17,68 para el mayorista. Quienes se comportaron de manera predecible fueron los bonos largos que vieron caer su paridad aunque en el caso de los emitidos en dólares la suba de la moneda hizo que salieran levemente positivos en pesos. Los bonos cortos en pesos fueron los grandes ganadores debido a la fuerte suba de tasas en la tasa de política monetaria del BCRA subiendo un 1,56%

La semana previa a las elecciones, el INDEC había informado que la inflación era más difícil de controlar que lo que el Banco Central suponía: el dato fue 1,9%. Lo único rescatable de esto es que fue mayor a la inflación Congreso con lo cual nadie puede decir que se están manipulando los datos de inflación. A consecuencia de esto, el BCRA decidió a la semana siguiente de las elecciones hacer un drástico ajuste a la tasa de política monetaria pasando de 26,25% a 27,75%. Esto es un inédito 1,50% que mueve hacia arriba toda la curva de tasas en pesos. Las lebacs más lejanas rinden ya más de 28%

Por otra parte, con el caudal político que le dieron los votos en la última elección, Macri se siente fortalecido para encarar varias reformas, entre las más importantes la tributaria, laboral y previsional. De hecho en su discurso del lunes post-elecciones se atrevió a hablar de “ajuste” y de “reforma permanente”, palabras casi tabúes en Argentina.

En lo que hace a la reforma tributaria, la primera señal concreta la dio María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires. Mandó un proyecto donde pretende bajar ingresos brutos y sellos y para compensar esa recaudación, sube impuesto inmobiliario, baja gasto político y toma deuda. Para nuestro gusto este es el camino correcto. Es fácil pararse y declamar que hay que bajar impuestos y financiarlo bajando más drásticamente el gasto. Pero la verdad es que la sociedad no está preparada para eso y el camino gradual, si es el correcto, gusta.

El impuesto inmobiliario grava la exteriorización de riqueza real (como son las propiedades) y no es distorsivo. Ingresos brutos es el peor impuesto argentino ya que es distorsivo y encarece mucho los precios. Siempre habrá quien diga que si se aumenta el inmobiliario, habrá gente que no lo puede pagar con el ejemplo del jubilado que tiene su casa, pero la realidad es que ese jubilado debería pagar mucho menos por los bienes con la rebaja de ingresos brutos y con eso le sobraría para pagar el inmobiliario.

El aspecto negativo sería que se está pensando en gravar la renta financiera (esperemos que sólo sea mala información). Sobre esto nuestra postura es clara. La renta financiera está gravada al 100% para las empresas. Querer gravar la renta financiera de las personas físicas es duplicar la carga sobre éstas. El empleado ya paga impuesto a las ganancias y por las alícuotas ridículas aquel que tiene capacidad de ahorro tributa al 35%. Ahora también intentarían gravar el fruto de su ahorro.

Por otra parte, el minúsculo mercado de capitales argentino había comenzado a expandirse con el Gobierno de Cambiemos. Si se grava la renta financiera, este crecimiento se vería abortado y sólo se conseguiría una suba de tasas. Creemos que sería un grave error avanzar en esta dirección.

Sobre todas estas reformas habló el Presidente en el CCK ante los gobernadores, sindicatos y demás actores políticos buscando los consensos necesarios para avanzar.

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