NOVEDOSO

Realidad Virtual para animarse a conducir, las escuelas de manejo se modernizan

La técnica permite trabajar al detalle sin la paranoia de padecerlo en vivo.


Más allá de la teoría, la práctica. Nunca estuvo mejor dicho que referido a las clases de conducción de automóviles.

Cierto es que muchas son las personas que en estas épocas le temen a tomar el volante. Amaxofobia se llama a este fenómeno concreto que le impide a cientos de conductores en potencia, sentarse al volante y salir a la calle o ruta. Intenso, continuado en el tiempo y pocas veces sostenido por la realidad inmediata, conspira en contra de manejar e independizarse en esta materia vial.

Sin quizás, llegar a ese extremo de temor, lo cierto es que un poco por la cantidad de siniestros viales que vemos a diario, y otro tanto porque no estamos tan seguros de saber hacerlo de modo profesional, porque, básicamente no hemos tomado clases en una escuela de manejo, nos vemos impedidos de hacerle frente y simplemente lo evitamos del todo.

Una vez más, quienes dan cursos de conducción en calles y rutas tomaron nota de esto, y de a poco pero sostenido, empezaron a modernizar sus clases personalizadas, poniendo el eje más absoluto en la práctica y no tanto en la teoría, que también se enseña, pero teniendo en cuenta los temores de este sector.

Así, la técnica como la realidad virtual para simular hechos de tránsito que podrían ocurrir en cualquier contexto de calle o autopista, se pueden recrear de antemano y trabajarlo al detalle, sin la paranoia de padecerlo en vivo. Un claro ejemplo de cómo la tecnología conspira muy a favor de superar obstáculos, en este caso mentales, para poder pasarlos y animarnos a manejar.

Específicamente, se logra a partir de la utilización de programas online que logran desde la práctica en una butaca de conductor, conocer de cerca todo lo que conlleva la conducción de un vehículo, sin salirse de este espacio, al tiempo que se percibe desde los cinco sentidos.

Ni más ni menos que marcar tendencia en enseñanza al volante, y ajustarse también, a las necesidades y demandas de un tipo de usuarios que sin experiencias profesionales y de aprendizaje seguro como estas, jamás se animarían a tomar un volante.