OPINIÓN

¿Por qué no existe un Día Internacional del Varón?

jueves 8 de marzo, 2018

“¿Por qué no existe un Día Internacional del Varón?” Mientras alguien se haga esta pregunta, el Día Internacional de la Mujer seguirá siendo un día de lucha y visibilización

Entendamos que la expresión “Día Internacional de la Mujer” es un reduccionismo consensuado como tantos otros convenios discursivos orientados a fines prácticos. Si bien podemos referirnos a La Mujer como colectivo, lo cierto es que la gran heterogeneidad en las condiciones e historias de vida hace que el plural sea mucho más representativo. A su vez, las diferentes etapas del ciclo vital implican problemáticas particulares, para las niñas, las adolescentes, las mujeres adultas y las adultas mayores, que se enlazan por estar atravesadas por un común denominador: la lucha por sus Derechos.

No se trata (aún) de un día festivo. Sino que es un día histórico e internacionalmente destinado a reimpulsar y visibilizar año tras año esa lucha por lo que no está dado, por lo que no va de suyo, por la igualdad de oportunidades y de derechos, por la equidad de género.

El enfoque de género es una lectura política de las relaciones entre hombres y mujeres en función de la distribución y acceso al poder, que busca alcanzar democracia en las distintas áreas del desenvolvimiento humano. El género es una categoría de análisis histórico, constructo social que incluye pero excede la salud sexual y reproductiva entre otras variables de gran complejidad. Esto implica entender lo femenino y lo masculino desde su interrelación y no como una consecuencia de la biología.

Los contenidos simbólicos del género incluyen la construcción social e histórica de estereotipos, expectativas de rol de género, creencias respecto a lo que significa ser mujer o ser varón, lo cual se reproduce generación tras generación, afectando las identidades, condiciones de vida, oportunidades, relaciones, etcétera.En palabras de Magally Castañeda: “Es aprender a ser mujer u hombre en un mundo determinado, con prescripciones y prohibiciones que ya estaban allí cuando llegamos. Prescripciones y prohibiciones que parecen ser muy estables pero que son transformables y transformadas por nosotr@s en nuestro devenir histórico”[i]

Y de esa constante y progresiva transformación se trata este día, 8 de marzo, desde su proclamación como Día Internacional de la Mujer en 1910 en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas reunidas en Copenhague (Dinamarca), con el objetivo de promover la igualdad de derechos, incluido el sufragio universal para todas las mujeres (recordemos que en Argentina recién en 1947 se promulgó la Ley 13.010 de Enrolamiento Femenino que se puso en práctica en las elecciones de 1951).

Al mismo tiempo, en España el 8 de marzo de 1910 fue la fecha a partir de la cual la mujer pudo acceder a la Enseñanza Superior en igualdad de condiciones que el varón, si bien con anterioridad existieron algunos excepcionales casos de mujeres que accedieron a estudios universitarios. Pensemos cuánto tuvo que ocurrir a nivel mundial para que lleguemos a la actual situación de nuestra Universidad Nacional de Rosario en la que arribamos al 2018, Año del Centenario de la Reforma Universitaria, con más de 93000 estudiantes, de los cuales el 60% son mujeres[ii].

Luego de su proclamación en Copenhague, el Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez el 19 de marzo de 1911 en varios países. A los pocos días, el 25 de marzo de ese año, 123 jóvenes trabajadoras murieron en el trágico incendio de la fábrica TriangleShirtwaist de Nueva York, por no poder salir del edificio en el cual habían sido encerradas (junto con 23 trabajadores que también fallecieron). En las posteriores celebraciones del Día de la Mujer se hizo referencia a las condiciones de trabajo que llevaron a esa tragedia.

Progresivamente se fueron sumando las voces de las  mujeres de diversos países año tras año, hasta que en 1975 la ONU celebró el Año Internacional de la Mujer, y en la Asamblea General de 1977 invitó a todos los estados a proclamar un día en el año como el Día de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.

El 8 de marzo de 2011 en el Centenario del Día Internacional de la Mujer, comenzó a operar ONU Mujeres[iii], entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer. El lema para este año es Ahora es el momento: las activistas rurales y urbanas transforman la vida de las mujeres”, sumándose a un movimiento mundial sin precedentes por los derechos de las mujeres, la igualdad y la justicia.

Puede leerse en la web de ONU Mujeres: El acoso sexual, la violencia y la discriminación contra las mujeres han acaparado los titulares y el discurso público, con una creciente determinación a favor del cambiodonde también enumera las acciones que se han movilizado para tal fin en diversos lugares: El movimiento #MeToo en Estados Unidos de América, como protesta contra el acoso sexual y la violencia, #YoTambién en México, España y América Latina, #QuellaVoltaChe en Italia, #BalanceTonPorc en Francia, #Ana_kaman en los Estados Árabes, y por supuesto la campaña contra el feminicidio “Ni Una Menos” en Argentina.

Es evidente que más allá de las banderías políticas, la fuerza instituyente de las mujeres de todo el mundo, que comenzó a producir movimientos a principios del siglo pasado, está pujando cada vez con más fuerza para instaurar un nuevo orden social en el cual se democraticen las relaciones de poder entre los géneros, y se garanticen definitivamente los derechos de las mujeres.

Cuando digo que no es (aún) un día festivo, sino de lucha, lo digo con la esperanza de que llegará el día en que podremos celebrarlo festejando que finalmente la equidad sea un hecho consumado incuestionable. Pero el 8 de marzo seguirá siendo un día de visibilización y lucha, mientras exista por lo menos una persona que se pregunte por qué existe un Día Internacional de la Mujer. O la contracara de esa pregunta, que es el interrogante de “¿Por qué entonces no hay también un Día Internacional del Varón?” Esa expresión denota que muchas personas, muchísimas, aun ignoran de qué se trata. No debemos juzgar a esas personas, ni enojarnos, porque hay que entender que los cambios tan profundos implican procesos, y los procesos requieren irremediablemente de tiempo.

Esta nota es un intento humilde y pacífico de dar un esbozo de respuesta a esa pregunta, sin hablar desde ningún fanatismo, sino desde el recorrido personal, profesional, teórico y vivencial que experimenté como mujer, y que me llevó a entender la importancia de los movimientos de mujeres que hicieron posible que hoy, yo tenga voz, voto, profesión, trabajo, libertad, y pueda ejercer mis derechos como ciudadana del mundo igual que cualquier varón que habita este planeta. Los varones son afortunados en no haber necesitado realizar todos esos movimientos y manifestaciones para hacer valer sus derechos humanos más elementales. Por eso no existe un Día Internacional del Varón, porque nunca fueron una mayoría aminorada, porque no necesitan empoderarse para ser respetados y reconocidos en sus derechos.

Pero entiendo que soy una privilegiada porque estoy viva, porque no fui víctima de feminicidio, porque con mi pareja compartimos nuestras tareas domésticas y la crianza de nuestras hijas (él no “me” ayuda, porque no me asigna esas tareas por ser mujer, sino que “se” hace cargo igual que yo de “su” parte de los quehaceres), porque decido sobre mi vida, mi cuerpo, mi sexualidad, mis proyectos. Lamentablemente demasiadas mujeres alrededor del mundo aun no gozan de esos derechos fundamentales y universales.

Lo que venimos a visibilizar en el Día Internacional de la Mujer, y todos los días:

  • Derecho a la vida: no morir en manos de varones machistas que se consideran con derecho a disponer del cuerpo y de la vida de una mujer, no morir en manos de alguien que practica abortos clandestinos e inseguros. Tener garantizado el derecho a la salud aun ante la interrupción de un embarazo.
  • Derecho a la paz y a la integridad psicofísica: no ser víctimas de violencia de género, no ser víctimas de la violencia invisible que reside en la descalificación sistemática, en la dominación económica. No ser víctimas de la violencia obstétrica o ginecológica. No ser víctimas de la trata de personas. No ser víctimas de acoso, abuso o violaciones sexuales.
  • Derecho a la equidad y a la no discriminación laboral: a igual trabajo, misma remuneración independientemente del género. Mismas oportunidades en todos los espacios de actividad humana. Equidad en las licencias por maternidad y paternidad.
  • Derecho a la equidad en la vida familiar: desde la infancia y a lo largo de toda la vida, educar en equidad entre los géneros, para las tareas del hogar, el cuidado de los hijos, los juegos, los deportes, la toma de decisiones y las responsabilidades.
  • Derecho a la libertad y el placer sexual, sin discriminación: porque no se perpetúe la doble moral, el discurso machista que valora el donjuanismo y desprecia a la mujer que vive libremente su sexualidad. Porque las mujeres no estén condenadas de antemano a asociar toda actividad sexual con el amor, bajo el velo del romanticismo. Porque ninguna mujer es objeto ni posesión de nadie, y su cuerpo es sólo suyo.
  • Derecho a la diversidad: porque mujer no se nace, se hace, porque no es una cuestión de cromosomas y genitales, en el heterogéneo universo de las mujeres, todas las que nos identificamos con este género, sin necesidad de adoctrinar nuestros cuerpos a un modelo hegemónico, igual que todas las personas incluidas en el amplio espectro de las diversidades sexuales que exceden la dicotomía binaria de lo femenino y lo masculino, todas, tenemos los mismos derechos.

Seguramente han quedado derechos sin mencionar, porque la enumeración es inagotable, inabarcable en una mera comunicación. Pero este es mi intento de transmitir el significado de este día, en homenaje a todas y cada una de las mujeres que han sido o son víctimas de violencia, discriminación e inequidad. Y en reconocimiento a las mujeres que a lo largo de la historia de la humanidad se han atrevido a desafiar lo instituido para transformar la vida de muchas otras.

[i]Castañeda, M. H. Género, políticas públicas y promoción de la calidad de vida. (2005) Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (Ildis) pp. 22-23

[ii]http://www.unr.edu.ar

[iii]http://www.unwomen.org/es/news/stories/2018/1/announcer-iwd-2018-theme

 

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