¿Por qué los lunes no hay que pesarse?


Existen muchos factores que alteran el número de la balanza y los especialistas reconocen que su resultado no refleja la realidad de lo que sucede en el cuerpo.

La balanza refleja el peso de la materia: agua, músculo, grasa, órganos, hueso y en el caso de las mujeres antes del ciclo menstrual el peso es mayor debido a la retención de líquidos.

Otros factores como pesarse durante el día y con abundante ropa también pueden sumar dígitos a la balanza y generar frustración.

El lunes, el día polémico

Los fines de semana comemos diferente, ingerimos alimentos con mayor contenido de sodio y azúcar lo que genera un aumento de peso de agua y no de grasa” advierte la licenciada en nutrición Agustina Murcho.

Los especialistas sostienen que es importante tener en cuenta que para subir un kilo de grasa hay que comer muchísimo y que esto no es posible lograrlo en un fin de semana.

Por su parte, el especialista en Nutrición y Entrenamiento deportivo Jorge Andrea agrega que “por cada gramo de hidratos de carbono que se absorben se retienen dos gramos de agua y lo mismo pasa con el sodio y la sal”.

La solución luego de un exceso del fin de semana no es no comer sino volver a la alimentación habitual y realizar actividad física.

También es conveniente tomar mucho líquido. Con el transcurso de los días se pierde la retención de líquido y el cuerpo se autorregula” agrega Andrea.

La licenciada en Nutrición Estefanía Beltrami también coincide con que el lunes es el día polémico y en el que la mayoría de las personas deciden “empezar la dieta”: “Todos los lunes miles de personas empiezan la dieta y se proponen objetivos poco realistas. La vida es mucho más linda cuando uno puede disfrutar sanamente de la comida y esto solo se logra cuando uno cambia sus hábitos y deja de ver a la comida como un enemigo”.

Adelgazar, comiendo

Los especialistas advierten que es el único camino para obtener resultados duraderos y sostenibles en el tiempo.

Debemos aprender como comer, con qué frecuencia elegir algunos alimentos y no prohibir porque es fantasioso pensar que se puede vivir prohibiendo lo que nos gusta. El cerebro hará lo imposible para conseguir aquello que nos restringimos y el día que lo consiga comeremos muchísimo más de lo que hubiéramos comido si nos privamos”, sostiene Murcho.

Las dietas restrictivas hacen que se pierda la noción del hambre y la ansiedad por la falta de comida”, agrega.

“Por eso, la clave es darse gustos moderados el finde, evitar pesarse los lunes y seguir un plan de alimentación saludable, flexible, supervisado por un profesional” concluye Beltrami.

La idea no es no pesarse nunca pero elegir otro día como puede ser el viernes (alejado del fin de semana) y en la medida de lo posible hacerlo en ayunas y con muy poca ropa.