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viernes 23 de febrero del 2024

Pinola recordó su salida de Central: «Se dijeron muchísimas mentiras»

La salida de Javier Pinola de Rosario Central para desembarcar en River, fue un tema que trajo una polémica pocas veces vistas en la ciudad. Amenazas, pintadas en el colegio de sus hijos, quemas de camisetas con su nombre, entre otros increíbles actos, formaron parte de una novela de amor y odio con el futbolista.

«Jamás tuve un problema en mi carrera, jamás tuve una discusión. No hay gente que pueda hablar mal de mí, porque siempre me manejé de la misma forma. Siempre busqué la conversación antes de pelearme«, comenzó expresando el defensor, en una entrevista televisiva con TyC Sports.

«Llegué a River con muchas expectativas, pero uno se siente observado de otra manera por todo lo que había sucedido», agregó el jugador, y continuó: «Para mí no tengo ninguna culpa ni tengo ningún reproche para hacerme. Se me presentó la oportunidad y la quería aprovechar. Quería venir a River«.

Además, Pinola contó cómo se sintió durante ese período de alejamiento del club de Arroyito: «Del otro lado te sentís mal, porque parece que fueras una basura. Jamás voy a poder hablar mal de Central como club, de mis compañeros, de los dos hermosos años que viví. Son recuerdos muy lindos, aún en los peores momentos como la lesión».

«Si salís a hablar quedás pegado. Se dijeron muchísimas mentiras, pero ya está, para mí es tema olvidado. Central me reposicionó en el fútbol argentino«, disparó el futbolista que llegó al Canalla por medio de Coudet.

Por otro lado, recordó el choque con San Martín de San Juan, donde se esperaba que juegue y no lo hizo: «Yo iba a jugar el famoso último partido, que cada uno se haga cargo… Lo iba a jugar y después nos íbamos a sentar a hablar tranquilos, ver, y tomar una decisión para ver qué hacíamos porque yo no tenía decidido irme. A mi me apuraron a tomar la decisión«.

Pinola mencionó los hechos de vandalismo contra la escuela donde asistían sus hijos en Rosario: «Me generó muchísimo dolor, vergüenza ante todos los padres del colegio, y después impotencia, porque no se puede vivir en una sociedad así. Si vos me odiás a mí, podés reclamarme, decirme lo que quieras con respeto, pero qué tienen que ver los chicos del colegio y mis hijos».

«Si hubiera venido a jugar dos años, y jugaba mal, pero hubieran insultado y dicho que vine a robar. Juego bien, rendí, ¿y me tengo que ir puteado también? Quería cumplir este sueño nomás, no estoy traicionando a nadie, es una decisión profesional», concluyó el zaguero, quien fue protagonista de una historia poco vista en la ciudad.