Coletazos del progreso

Pichincha: por el boom gastronómico, las casas y departamentos se desvalorizaron

Mientras los vecinos luchan en pos de mantener la calma que alguna vez tuvo la zona, el mercado le va quitando ceros a los inmuebles residenciales.


Por Ignacio Pellizzón

Ese monstruo insensible, intangible y poderoso llamado “mercado” ya dio su veredicto sobre la zona neurálgica de Pichincha. El marco especulatorio e hipotético de cualquier persona podría haber acertado con la sentencia de este gigante que le pone o le quita valor a todo.

Sin demasiadas vueltas entendió que el barrio se puso en valor tras muchos años de desprestigio por una explosión inmobiliaria y gastronómica, pero como todo lo que pierde equilibrio acapara consecuencias, el resultado para el “mercado” es que las casas y departamentos para vivir se hayan desvalorizado y las que sirvan para comercio se hayan potenciado. Así de sencillo, así de inversamente proporcional.

Mientras los vecinos luchan en pos de mantener la calma que alguna vez tuvo la zona y dan una digna pelea contra el boom gastronómico y cervecero que se instaló en la zona, el mercado le va quitando ceros a los inmuebles residenciales. Al tiempo que los humanos luchan, los ladrillos ya se rindieron. Un local para cualquier tipo de negocio multiplicó su precio y una casa que supo valor 120 mil dólares hoy cuesta 100 mil y no se actualiza por inflación.

Si se reforma, sirve

“No es lo mismo vender un departamento de un primer piso con frente que ofrecer un octavo en contrafrente”, graficó a Rosario Nuestro el presidente de la Cámara Inmobiliaria de Rosario (Cadeiros), José Ellena sobre lo que está pasando con el mercado de viviendas en la zona de Jujuy y Bv. Oroño en adelante.

“El barrio pasó de ser tétrico a súper poblado y demandado, porque se desarrolló con edificios, comercios y bares, pero al mismo tiempo esto generó que las casas o departamentos mermen en su demanda y en sus cotizaciones, justamente, porque el boom gastronómico empujó al mercado a valorizar más los negocios”, expresó.

El presidente de Cadeiros aceptó que “cualquier casa en PH que se pueda reformar tiene otro valor, porque se están vendiendo para adaptarlas para diferentes pubs o restaurantes con lo cual no tienen el mismo valor que una vivienda que tiene como único fin la residencia”.

Pero esta situación no se replica en todo Pichincha. “La periferia de ese núcleo sigue siendo muy cotizada porque hay un aumento en la demanda, sobre todo de gente joven que ambiciona vivir en el barrio”, aunque las familias que pretenden una casa al estilo de Pichincha “hoy las están buscando en barrio Echesortu que mantiene el estilo”, aseguró Ellena.

Todo sube, excepto...

Para el director de la ONG Observatorio Inmobiliario Rosario (OIR), Carlos Rovitti, el drama radica en que “los comercios se potenciaron y se van actualizando en su valor en concordancia con la inflación, pero las casas y departamentos no”, es decir, “no bajan de precio sino que se mantienen el mismo valor en dólares, pero no se actualizan con la inflación”.

“Hay que recordar que Pichincha era un barrio prostibulario, depreciado, con el auge de los bares, pubs y demás, el barrio se empezó a cotizar y de no valer nada, comenzó a tener costos más que importantes”, dijo.

“Se convirtió en una zona temática y comenzó a subir el precio de metro cuadrado de los inmuebles. Por eso empezaron a construir mucho. Con el boom de lo gastronómico se convirtió en un barrio recreativo. El tipo que tiene una casa al lado de un boliche que cierra a las 5 am no está a gusto. El valor de su casa no es el mismo que el de otros barrios con respecto a una casa de características similares”, añadió Rovitti.

Así mismo, “hay que entender que una casa que puede ser reconvertida para uso comercial, se revalorizó, pero los alojamientos residenciales se estancaron, mientras que el resto se fue actualizando con la inflación” y agregó: “Esto sucede en todas partes del mundo y en todas las ciudades: las personas eligen vivir fuera del círculo nocturno, gastronómico, bancario, hotelero, entre otros”, cerró el director de la ONG.

Desde hace tiempo los vecinos de Pichincha están dando una pelea heroica con el único objetivo de recuperar la tranquilidad que alguna vez la zona tuvo. Los comerciantes saben que el negocio está allí y todos se pelean por instalar su marca o franquicia. En esta guerra incontrolable la están perdiendo los inmuebles que fueron pensados para familias. Estamos viendo en vivo y en directo la peor cara del “progreso”, que todo se lo come… y también bebe.