PUJA SALARIAL

Padres indignados por el paro en el Politécnico: “Las cosas tenemos que hacerlas de otra manera”

Este viernes COAD se adhiere al paro nacional impulsado por Conadu.

Redacción Rosario Nuestro

miércoles 14 de noviembre, 2018

Este viernes 16 de noviembre Conadu llevará adelante un nuevo paro de actividades parar exigir una recomposición salarial a los docentes universitarios, con un plan de lucha que incluirá el repudio al “presupuesto del FMI y ajuste del gobierno”.

El gremio local COAD se adhiere al cese de actividades por lo que no se dictarán clases en el Politécnico. Uno de los padres de los alumnos, Ricardo Fazzio, repudió la medida en Radio Mitre Rosario y dijo: “Los dirigentes no entienden que las cosas tenemos que hacerla de otra manera, sin perder días de clases”

“Si bien es un día más, ya son 43 en el año, es decir que se perdieron dos meses de clases, eso es una barbaridad”, agregó. Y concluyó: “Los contenidos son irrecuperables y en un momento en donde está terminando el año, eso quiere decir que se termina la posibilidad de tener a los alumnos como rehenes”.

En este marco, los padres autoconvocados emitieron un contundente mensaje:

Ante la reciente decisión de una nueva medida de fuerza definida por Conadu y adherida por CoAD, a solo días de haber acordado la negociación salarial nacional universitaria, y sumando ya 43 días de paro en este año lectivo 2018, los Padres Autoconvocados de Instituto Politécnico Superior y Escuela Superior de Comercio, secundarios de la Universidad Nacional de Rosario, creemos necesario hacer conocer nuestra desaprobación por la ulterior, y extemporánea, medida de fuerza, así como nuestra preocupación por la imposición de otro día menos de clase en momentos de final de año, clases previas a cuatrimestrales y exámenes cuatrimestrales que se interrumpen y/o reprograman ajustando el cronograma de la fecha. Entendemos que el acuerdo ya firmado incluye las pautas de ajuste necesarias para efectuar los recálculos pertinentes para evitar pérdidas de poder adquisitivo y su eventual acumulación. Siendo esto así, no vemos por qué se quiera “denunciar” el acuerdo logrado en septiembre. Intentar iniciar a esta altura del año una nueva negociación significaría desandar todos los fatigosos pasos que llevaron al acuerdo que permitió, al menos en los papeles, no continuar con el cercenamiento de los contenidos educativos más que exiguos. Iniciar desde foja cero otra negociación, con escasas posibilidades de obtener y/o conceder beneficios adicionales a los ya acordados, redundaría sólo en, vistos los desarrollos anteriores de estas dinámicas similares al diálogo entre sordos, más jornadas de paro, asambleas, etc., equivalentes a aumentar el déficit de los estudiantes en su balance de aprendizaje académico.

Podemos decir que los estudiantes, consciente o inconscientemente, son los únicos que, hasta ahora, realmente han puesto el cuerpo en esta lucha, queriendo decir con esto, que son los únicos que han perdido realmente algo que no será recuperado nunca más. A ellos no los tutelaron, ni los tutelan, cláusulas gatillo que les permitan restablecer lo perdido. Tampoco contaron con la esperable buena predisposición gremial para devolver, aunque sea en parte, el apoyo recibido de los estudiantes en el reclamo de la defensa salarial docente. Las familias de los estudiantes también perdieron horas de trabajo, para suplir el trabajo docente, ya sea en términos físicos o monetarios.

Es interesante, y a la vez enervante, advertir que la medida será ejercida un viernes 16/11 que, con el lunes feriado, genera un largo fin de semana muy conveniente, para quienes no van a marchas ni hacen presencia, para practicar el turismo. Reconocemos y agradecemos la sensibilidad destacable de varios profesores y profesoras que ya han anunciado que honrarán el compromiso asumido de dar clase o tomar exámenes, si es que el gremio no trata de imperdirlo, como ya ha sucedido. Bien por esos profesores y estamos a disposición para acompañarlos si es necesario.

Y finalmente expresar que lamentamos que la práctica del reclamo, que consideramos justo, se empañe por la modalidad de protesta, y sus consecuencias, no quedando en claro si la decisión de llevar a cabo el paro es tomada porque se han ya agotado las conversaciones y reuniones previas, que deberían ser rutina en un procedimiento transparente de negociación, o bien porque el paro se ha transformado en una herramienta de presión que “funciona”, si y sólo si, al tomar como rehenes a los estudiantes. Esto resultaría un procedimiento quasi ilegal que ameritaría el dictado de la conciliación obligatoria o cuanto menos la revisión de lo actuado por alguna autoridad que se interese.

Esperamos fervientemente que los responsables de permitir la conclusión de un año académico 2018 sin ulteriores gravámenes para los estudiantes sientan como propia dicha responsabilidad y auguramos un 2019 sin merma de días de clase, a partir de una docencia universitaria conforme con su salario, dentro de la realidad de esta querida Argentina que debemos reconstruir.

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