PIDEN CONTROLES EN LA ZONA

Otra vez Pichincha: denuncian que una anciana no come ni duerme por los ruidos en la zona


Otra vez Pichincha se posicionó en el ojo de la tormenta. Una asistente que cuida a una anciana denunció a través de las redes sociales que los fines de semana la mujer deja de comer y no duerme por el estrés que le provocan los ruidos molestos de los locales gastronómicos de la zona. Elisa Godoy, acompañante terapéutica, relató a Rosario Nuestro la pesadilla que vive Delia los viernes, sábados y domingos.

«Se levanta un montón de veces, va a mirar por la ventana porque cree que le van a entrar. Se pone nerviosa y no duerme. Toma pañales y los empieza a recortar creyendo que sabe lo que está haciendo y se pierde, entonces la tengo que calmar porque ella tiene la habitación al fondo», contó con preocupación la asistente que no quiso brindar demasiados datos personales sobre la vecina. Y agregó: «Así pasamos toda la noche. En sí la que sufre y lo padece es ella».

Sin embargo, el calvario por el que atraviesan no solo ocurre cuando se esconde el sol. Elisa manifestó que también por la mañana, cuando la fiesta terminó, también ha tenido problemas: «He encontrado a un chico con la cabeza lastimada, otros drogados, tirados con botellas, gotas de sangre en las calles. Hay mucho miedo, tampoco sabés si te pueden atacar o hacer algo».

En diálogo con este medio, la acompañante terapéutica explicó por qué cree que en este barrio en particular se intensifica el conflicto: «A Pichincha la tienen como que es la movida, lo que está de onda, va mucho la juventudad. No hay seguridad en la zona, como son todos restaurantes y bares con mesas afueras, no hay una policía paga por ellos. Está todo liberado. Va el que viene de afuera, va el que viene de zona sur, les da lo mismo».

Y concluyó: «En Pichincha es como el escondite en donde van todos los que no quieren que las conozcan, es semioscuro, vidrios polarizados en la mayoría. Es un libertinaje».

No es la primera vez que residentes del área denuncian ruidos molestos e incidentes los fines de semana. Muchos vecinos aseguran que la estadía  se torna dificultosa desde que proliferan las cervecerías y locales bailables como lugar predilecto de las salidas nocturnas de los jóvenes.