puerto general san martín

Nuevas hipótesis en la investigación por el homicidio de la Uocra

Dos cajas de zapatos y cientos de miles de pesos que faltan cambiarían la carátula del caso.

Redacción Rosario Nuestro

domingo 1 de abril, 2018

Policía

Foto: Franco Trovato Fuoco

Ya pasaron 15 días del ataque donde un hombre fue asesinado y otro quedó gravemente herido en Puerto General San Martín. Los autores están detenidos y, en off, no niegan ser los autores del hecho. Los investigadores suponen que el caso está relacionado con la participación del sobreviviente en la interna de la Uocra de La Plata y que los autores son sicarios contratados para asesinarlo. Pero hay pesquisas que dudan de esto. ¿Faltan pruebas en la escena del crimen?

El caso

El ataque estaba armado. Tenían el dato, los movimientos y, de acuerdo a lo que esperaban, en la zona no iba a haber policías. Llegaron a la casa de Uruguay al 2200 — de Puerto General San Martín—y dejaron el auto en un lugar estratégico.

Habían pasado las 2 del lunes 12 de marzo y las sombras los amparaban. Quisieron hacer salir a la víctima de su casa: “Julio. Julio. Julio”, gritaron, para intentar que salga Galván. Pero el que puso un pie en la vereda fue su cuñado Juan.

Los investigadores no tienen claro qué fue lo que pasó, pero cuando el pariente del objetivo del golpe salió de la casa hubo un tiroteo. En medio de la balacera, Julio salió de su domicilio y ambos terminaron baleados.

La tranquilidad de la madrugada quedó interrumpida. Primero por las balas y los fogonazos; luego por los gritos de las víctimas.

Huida, detención y muerte

Los tiradores escaparon a toda velocidad; pero cayeron a las pocas cuadras. Un patrullero de Comando Radioeléctrico que estaba en la zona los vio y les cortó el paso. Entre sus pertenencias los policías les secuestraron dos pistolas calibre 9 milímetros utilizadas durante el ataque. Mientras, en la escena del crimen las víctimas esperaban a una ambulancia que no llegaba y Juan Emilio Garcilazo se desangraba a pasos agigantados.

Una fuente del caso aseguró a Rosario Nuestro que el móvil que debía trasladar a los baleados tardó más de lo esperado. Cuando Garcilazo y su cuñado Galván llegaron al Hospital Eva Perón, el primero ya no tenía signos vitales. Según el parte médico, Juan Emilio falleció desangrado, luego de que una de las balas se le incrustara en la arteria femoral de su pierna izquierda. Su pariente, luego de algunos días internado, logró reponerse.

La investigación

En base a lo que declaró el sobreviviente del ataque, los pesquisas descartaron que se haya tratado de un robo. Fue una deducción simple: no se llevaron nada de la escena del crimen y los policías que detuvieron a los acusados aseguraron que en el auto en el que se movían solo encontraron armas.

En base a estos datos, el Ministerio Público de la Acusación orientó sus averiguaciones en relación a las actividades de Julio Galván. Él, momentos antes de ser agredido, se preparaba para viajar a La Plata, donde cumplía tareas en la intervención de la sede de la Uocra —la misma que manejaba Pata Medina hasta su detención—. Por ello la principal hipótesis que se manejó —y se maneja hasta ahora— es que los agresores eran sicarios, contratados para resolver a plomo y sangre la interna de la organización de los obreros de la construcción.

La presunta relación de uno de los detenidos con la estructura de Los Monos abona estas suposiciones. ¿Los Monos fueron contratados para separar a Julio Galván de la disputa del sindicato? Para la resolución de este caso, los Jefes de la Policía provincial y la Policía Federal unieron fuerzas y se comprometieron a trabajar en conjunto para resolverlo.

Las cajas y las 800 lucas

Para muchos de los investigadores el caso está resuelto. Creen que Diego David M., de 35 años, y Axel Emanuel S., de 23, fueron contratados para matar a Galván y terminaron asesinando a su cuñado Juan Emilio Garcilazo. Los sospechosos están tras las rejas y los fiscales pretenden que sean condenados a cadena perpetua. Pero, para algunos encargados del caso, hay datos que faltan.

“Los sicarios no tiran a las patas. Un tipo que se dedica a matar dispara al pecho o a la cabeza. Esta gente fue a otra cosa a Puerto General San Martín” señaló a Rosario Nuestro un viejo policía.

Esta teoría se apoya a su vez en que Diego David M. —el único de los detenidos que cuenta con antecedentes penales— sólo fue vinculado a robos y no se lo había implicado con ataque armados. “Muchas veces esta gente, tan vinculada a los ilícitos, desbarranca. Pero me parece que este no es el caso”, señaló la misma persona.

Es que, de acuerdo a ciertos datos de calle, algunos investigadores manejan la posibilidad de que los dos detenidos se hayan llevado algo de la escena del crimen. Los pesquisas tienen la información de que en el lugar del ataque había dos cajas de zapatos en las que se escondían 800 mil pesos, divididos en dos partes.

“Una posibilidad es que ellos se hayan llevado esa plata de la casa de Uruguay al 2200 y que en medio del operativo ese dinero haya desaparecido. Posiblemente en manos de los primeros en llegar al lugar de los hechos”, cerró el vocero. 

Comentarios