Opinión

Newell’s, entre las urgencias y el proyecto

martes 29 de enero, 2019

Una mueca de fastidio y contrariedad se propagó entre los hinchas leprosos tras el empate ante Boca. Algo tan inocultable como el peso específico y riqueza de un plantel como el de Boca Juniors, capaz de estar “ausente” en el campo durante largos pasajes pero, en un rapto de inspiración, modificar un trámite adverso y transformarlo en agua para su molino.

Ahora bien, ¿es justificado ese sentimiento agridulce?. Por un lado es absolutamente entendible porque los rojinegros tuvieron 75 minutos de alta concentración, de una entrega encomiable y de a ratos robándole la pelota a los Xeneizes, generando el ‘ooole’ como retribución a lo que se observaba desde los cuatro costados. Es por eso que el cerrado aplauso del final oficia de claro estímulo al plantel y a la propuesta que intenta exhibir este naciente ciclo de Héctor Bidoglio, aún sabiendo que las diferencias de jerarquía y billera con el rival de turno son difíciles (casi imposibles) de disimular.

Es que a todas luces, los múltiples impedimentos con los que se han topado los directivos para intentar dotar de mas jerarquía y recambio al plantel, han generado que los nombres propios que saltaron en la reanudación del torneo se asemejen al primer semestre y deban potenciarse y encadenar imágenes superadoras colectivas. Acaso el ingreso de Maxi en la oncena es la novedad y sus minutos en el campo alcanzaron para demostrar fehacientemente el nivel de influencia y gravitación dentro de la estructura.

Desde hace un buen tiempo sobrevuela por el Parque Independencia el flaco promedio que ostenta y que se verá aún mas castigado cuando inicie la próxima temporada. Eso es tan real como que la única manera de ir escapando a esa sombra está en el convencimiento y la propuesta a desarrollar y Boca puede ser un trampolín de despegue a consolidar esa idea. Lo mas difícil en el fútbol actual es lograr una identidad definida y este novel proceso apostó con los históricos (Maxi, Formica y Figueroa) a distribuir la pesada carga dentro y fuera de la cancha gracias a su ascendencia, pertenencia y carisma.

Como primera muestra, el exámen está aprobado con holgura. Es que se propuso ante un grande asumir un fuerte protagonismo y por momentos lo consiguió. El desafío de Bidoglio será sostener esa impronta desde la tenencia, poder prolongarlo en los partidos como visitante (un gran déficit del ciclo De Felippe) e ir insertando a las caras nuevas que van aterrizando con un torneo en marcha para lograr un ensamble que le dé la suficiente cantidad de variantes para afrontar las lógicas contingencias del semestre y una fuerte competencia interna que permita subir niveles por añadidura.

Las décimas del descenso aprietan y seguirán acompañando durante un buen tiempo. No obstante, el apostar al juego, al convencimiento, a tomar las riendas del protagonismo y lograr acentar una idea definida, con seguridad le darán herramientas de inestimable valor para ir saliendo de la arena movediza sin caer en la hartante desesperación que genera el ganar como sea.

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