Miomas uterinos: tratamiento

La palabra de los especialistas para reconocerlos y controlarlos a tiempo.

Por Gimena Rubolino

viernes 18 de enero, 2019

Especialistas en Ginecología definen a los miomas como tumores benignos uterinos de estirpe originada en el músculo liso. Se describen en el 25% a 40% de las mujeres en edad reproductiva.

La mayor edad está asociada con aumento de la prevalencia de miomas hasta la menopausia, en la cual, dado el descenso de los estrógenos, se produce un descenso de la incidencia. Luego de la menopausia, el útero contiene menos miomas y de menor tamaño. La edad más común de presentación es entre los 30 y los 40 años. Otros factores de riesgo se atribuyen al sobrepeso y a la herencia por lo que no pueden prevenirse.

Los miomas pueden crecer:

  • En la pared muscular del útero (miometriales)
  • Justo bajo la superficie del revestimiento uterino (submucosos)
  • Justo bajo la cubierta externa del útero (subserosos)

En un tallo o pedúnculo largo en la parte externa del útero o dentro de la cavidad del útero (pedunculados)

Los síntomas incluyen: sangrado menstrual abundante, sangrado fuera de la menstruación, períodos menstruales prolongados, anemia ferropénica, sensación de hinchazón y cansancio, aumento de peso, dolor durante las relaciones sexuales y necesidad de orinar con mayor frecuencia.

Pueden producir abortos, problemas en la gestación o infertilidad/ dificultad para concebir.

En lo que se refiere al tratamiento, los especialistas afirman que en el caso de los miomas pequeños pueden tratarse con base a una medicación adecuada y controles periódicos.

Para el tratamiento de los miomas uterinos, recientemente la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó el acetato de ulipristal, un medicamento que logra aminorar considerablemente los síntomas en muy pocos días y reducir el tamaño de los miomas hasta en un 80 por ciento.

“El ulipristal representa un avance muy importante con respecto a las terapias disponibles, ya que demostró atenuar notablemente los síntomas y reducir el mioma a dimensiones que nos permiten retrasar la cirugía o que esta sea mucho más sencilla, y en un porcentaje de casos directamente evitarla”, sostuvo el Dr. Tatti, Jefe del Servicio de Ginecología del Hospital de Clínicas ‘José de San Martín’.

La intervención quirúrgica no es la única posibilidad aunque en el caso de que el mioma no responda a los medicamentos o sea muy grande no quedará otra que extirparlos.

La extirpación puede llevarse a cabo mediante dos procedimientos: una miomectomía, que es su extirpación sin afectar al útero o una histerectomía, que sería remover parcial o completamente el útero.

Las mujeres que se someten a una miomectomía si pueden volver a quedar embarazadas.

 

 

 

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