La disputa en los barrios rosarinos

Miércoles sangriento: uno por uno, los cuatro homicidios


El teléfono de la Fiscalía de Homicidios Dolosos no paró de sonar este miércoles. Fue una tarde atareada para el fiscal Florentino Malaponte y sus investigadores, que recorrieron la ciudad peritando escenas de crímenes sin descanso. A pocas horas de haberse cometidos los hechos, los pesquisas cuentan con pocos datos sobre los múltiples asesinatos.

Morir en el bunker

El primer llamado ingresó cerca de las 15 y daba cuenta de que en Felipe Moré y Ocampo habían matado a un muchacho. Hasta allí fueron los empleados del Ministerio Público de la Acusación y constataron los dichos. Dos pistoleros en moto acababan de matar a  Mario Ezequiel Soza, de 19 años. Pasaron por el lugar a toda velocidad, gatillaron y abandonaron la escena del crimen sin dejar rastro.

De acuerdo a los primeros datos obtenidos por los encargados del caso, la víctima "tenía problemas con los jefes de un bunker de drogas que funciona en el lugar desde hace muchos años". Creen que el muchacho dificultaba el trabajo de los narcos de la zona. "El pibe estaba choreando, vendiendo por el costado o apretando clientes y lo mandaron a liquidar", aseguraron.

Una segunda versión, que por el momento no cuenta con la consideración de los pesquisas, es que el punto de venta era regenteado por la gente de Tubi Segovia —el presunto líder narco asesinado hace pocos días en al cárcel de Coronda— y hoy se encuentra en disputa entre la gente que pretende apropiarse de sus negocios.

Tablada, tierra de nadie

El teléfono volvió a sonar a las 18. Esta vez el aviso llegaba desde la zona sudeste, de barrio Tablada, una de las zonas más golpeadas por la ola de crímenes del  2018. El caso tuvo lugar en Alem al 4100 y la mecánica fue la misma. Un sicario a bordo de una moto comandada por un cómplice disparó sobre un grupo de personas que estaban reunidas en la calle e hirió de gravedad a dos personas.

Darío Leguizamón, de 38 años, fue alcanzado por un plomo, que se le incrustó por la espalda. El hombre fue trasladado al hospital Roque Sáenz Peña donde los médicos intentaron estabilizar su cuadro clínico, pero no lo lograron. Falleció un rato después de ingresar al centro de salud.

Al mismo hospital fue trasladado un joven de 14 años, quien fue herido de gravedad en la misma balacera. Él quedó internado, en estado delicado.

Un muerto y un herido en Flamarión

Una hora después, el celular de la Unidad de Homicidios Dolosos se activó por tercera vez en seis horas. Empleados de la Policía le avisaron a Malaponte que en Flamarión al 5000 acababan de matar a muchacho de 20 años y otro, de 16, había sufrido heridas grabes.

La víctima fue identificada como Gabriel López, de 20 años. Sus familiares intentaron salvarle la vida y lo trasladaron en un auto particular al hospital Roque Saenz Peña, pero el muchacho llegó muerto al centro de salud. Tenía un tiro en el abdomen.

Gentileza Diario La Capital

En el mismo nosocomio quedó internado un adolescente, que fue alcanzado por un plomo en el mismo tiroteo.

El último del día, de nuevo en zona oeste

Cuando parecía que el día ya no tendría más novedades, el ringtone del teléfono de la Fiscalía se volvió a escuchar y minutos después una cuadrilla de pesquisas emprendió viaje a la zona sur de la ciudad.

A Alexis Pereyra, de 22 años, lo mataron a seis cuadras del lugar donde fue acribillado Mario Ezequiel Soza. Ocurrió unos minutos antes de la media noche y cerró una jornada nefasta para la historia criminal rosarina.

De acuerdo a lo que informaron fuentes del caso, Alexis estaba en el interior de su casa de Rueda al 5300, con un amigo, cuando fue alcanzado por dos plomos que le dispararon desde la puerta. Uno de los proyectiles se le incrustó en el tórax y otro en el abdomen. Pereyra quedó tendido en el suelo de su vivienda y murió pocos instantes después.

Un allegado al caso señaló que el homicidio podría estar vinculado con la muerte de Mario Soza; pero no cuentan con datos concretos para afirmarlo. Tampoco tienen información de los tiradores, ya que el único que pudo verlos cara a cara fue el fallecido.

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Paladini flotante