informe especial

Los motivos por los que Uber tropezó al intentar operar en Rosario

La aplicación no tiene ninguna intención de dar el brazo a torcer y no dar batalla frente a los incesantes obstáculos que se presentan desde que puso un pie en Argentina. Un recorrido por el panorama de la empresa y su situación en la ciudad.


La nueva novela de Telefé, “Pequeña Victoria”, tuvo en su primer capítulo una enorme publicidad no tradicional de la empresa Uber. Inés Estévez, una de las protagonistas, se sube a su auto particular como conductora de la controvertida aplicación y muestra el paso a paso para lograr buscar a otra de las actrices, Natalie Pérez, que esta próxima a dar a luz. En la próxima escena, se muestra cómo la simpática y amable conductora va marcando el camino más seguro hacia el hospital más cercano.

La fuerte apuesta de la firma en una de las telenovelas de mayor envergadura actualmente, demuestra que la aplicación no tiene ninguna intención de dar el brazo a torcer y no dar batalla frente a los incesantes obstáculos que se presentan desde que puso un pie en Argentina.

El panorama es complejo: en provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se legalizó Uber pero lógicamente la mayoría de los viajes tienen como destino Capital Federal donde aún no está reglamentado su uso. Es decir, se convive entre la legalidad y la ilegalidad.

El drama se refleja en el profundo malestar de los taxistas y sus sindicatos. Solamente en CABA hubo más de 750 ataques de taxistas a choferes de Uber. Solamente 250 casos fueron denunciados en la Justicia. Por supuesto que la situación derivó en que se utilice el servicio solamente en algunos barrios de la Capital como San Isidro, Zona Norte, Avellaneda, entre otros.

Mendoza, el caso legal

El 31 de julio del 2018, en medio de protestas y presiones de taxistas, la plataforma digital Uber se legalizó en Mendoza. Se modificó la norma de tránsito 6082, que establece que las compañías pueden funcionar bajo la modalidad de “servicio de transporte privado a través de plataformas electrónicas” de interés público.

Así, se convirtió en la primera provincia del país en regular el sistema virtual y, además, en la primera ciudad del mundo en habilitar el uso antes de que desembarque el servicio. Después de la aprobación de la ley de movilidad, las autoridades de la firma se mostraron entusiasmadas.

La decisión oficial ya estaba tomada y, a pesar del rechazo a último momento del Partido Justicialista y parte del Intransigente, que reclamaban modificaciones y más tiempo para estudiar el proyecto, la norma fue sancionada por 24 votos positivos contra 14 negativos en el Senado provincial.

Uber celebró la decisión de Mendoza de abrirle el camino legal a las plataformas electrónicas. Mariano Otero, gerente general del Cono Sur de la compañía estadounidense, dijo que la ley permitirá el desarrollo de la provincia y la apertura internacional.

El malestar de los conductores y dueños de taxis no se detuvo en Mendoza. De hecho, decidieron levantarse temprano y manifestarse por las calles del microcentro antes del tratamiento y de la aprobación de la ley.

Cientos de vehículos se concentraron en puntos estratégicos de la ciudad, sobre todo en dos lugares claves: el Parque General San Martín y los alrededores de Mitre y Godoy Cruz. Concentrados, marcharon hacia la Legislatura provincial para reclamar. La metodología fue similar a la que desplegaron sus colegas de Buenos Aires y otros de diversas ciudades del mundo, como Santiago, en Chile, y Barcelona.

Ahora en Mendoza, a diferencia de lo que sucede en otras jurisdicciones como Buenos Aires, Rosario, las plataformas digitales pueden desarrollarse, a tono con lo que ocurre en las más de 600 ciudades donde opera la compañía estadounidense o su competidora Cabify.

Rosario, el frustrado intento

En Rosario se intentó de todo. Pero todo fracasó. Desde publicidad expuesta, encubierta, captación de choferes de manera clandestina, intento de regularla en el Concejo, debate mediático, callejero, esfuerzos por convencer a la intendenta Mónica Fein, editoriales en diarios y radios, y más, mucho más. Nada funcionó. Rosario, el caso frustrado.

Rosario Nuestro dialogó con el director de Investigaciones Jurídicas de Fundación Libertad, Edwards Garret, una de las personas que más contacto tuvo con los empresarios de Uber y que más conoce el entramado que se rodea a la aplicación a nivel nacional como internacional.

“Uber donde ha intentado instalarse ha encontrado resistencia de los municipios, sindicatos de taxis, de los sindicatos de remises, privados y demás. En particular la gran discusión se centró en si Uber funciona como una empresa de transporte o si funciona como una intermediaria entre las dos puntas, es decir entre la punta que ofrece el servicio y la punta que desea tomarlo y hacer uso de este”, explicó.

“Entró con fuerza -continuó- cuando se puso de moda el carpooling, los viajes compartidos para abaratar costos. Este fue el gancho para Uber y, así, fue que empezaron en San Francisco (Estados Unidos) a desarrollar la aplicación y el éxito no tardó en llegar”.

En Argentina, “llegó con cierta fuerza en la ciudad de Buenos Aires, también habilitado completamente en la provincia de Mendoza. En Rosario hubo intentos de que funcionara, incluso autoridades de Uber dieron conferencias, pero no hubo mayores resoluciones”, señala Garret.

“Una discusión jurídica que se da es si Uber necesita o no una regulación previa, cómo se compagina con el resto de los servicios de transporte vigentes. Esa es una cuestión que fue variando”, precisó.

Otra discusión, “es si son o no empleados de Uber los conductores”, dijo y agregó: “Lo mismo si tomamos con cualquier otra aplicación. La Justicia va a tomando resoluciones en otros países. En principio, lo más importante, es su sistema reputacional que permite encontrar tanto buenos conductores como pasajeros, porque cada uno se va calificando mutuamente. Esto provee de información acertada a la hora de tomar un vehículo”.

La discusión por este año pareciera estar saldada, pero el avance de la app en el mundo se mantiene alcista y sostenida, por lo que no se puede descartar que Uber vuelva a la carga el año próximo. El desafío será detectar de qué manera se logra convivir con la aplicación o se la descarta por completo, pero con una discusión seria y sin violencia de por medio. Pero, si hay demanda, ¿cómo se detiene?