¿La tecnología genera problemas?

El auge de las redes sociales y apps que ofrece el mercado han modificado notablemente la forma de relacionarse entre las personas. Los trastornos más frecuentes.

Por Gimena Rubolino

martes 16 de enero, 2018

Con el desarrollo de internet y la llegada de los “smartphones” son notables los cambios que se han producido en la forma de relacionarnos con la información y con los demás.

La tecnología nos ha traído múltiples beneficios: podemos comunicarnos con afectos que están lejos y hablar durante largos períodos de tiempo; obtener información de lo que necesitamos libremente, sacar fotografías en forma inmediata, contestar correos electrónicos, chatear, mandar audios, etc. Pero también, ha generado otros efectos negativos que tienen que ver con la forma de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos.

Un equipo de la Universidad Nottingham Trent y la Escuela de Administración Thiagarajar (en India) han detectado un trastorno frecuente producto de este desarrollo tecnológico que se denomina “selfitis”. Se trata de la condición por la cual las personas sienten la obligación de publicar fotografías de sí mismas en las redes sociales.

El estudio se llevó a cabo en el país con más usuarios de Facebook y que más muertes relacionadas con selfis ha registrado en el último año, India. Unos 200 participantes se sometieron a prueba para determinar qué factores impulsaban su autoestima.

El estudio, por tanto, ha explorado el concepto y ha recopilado datos sobre la existencia de’‘selfitis’.

Los investigadores descubrieron que los pacientes típicos de ‘selfitis’ seguían un prototipo de características. Estas personas se definían por la búsqueda de atención, a menudo carentes de confianza en sí mismos, y que esperan aumentar su posición social y sentirse parte de un grupo al publicar constantemente imágenes de ellos mismos.

Lo paradójico es que estas personas se muestran con un exceso de confianza y autoestima que en la vida real no tienen.

Otro de los trastornos que ha provocado la tecnología es la “tecnoferencia”. La misma se refiere a la intrusión constante de la tecnología en la vida cotidiana.

Las personas que padecen este problema tienen dificultades para interactuar con sus seres queridos: amigos, familiares, afectos etc porque están más pendientes de su celular que de sus relaciones reales.

Es importante tener en cuenta que esta conducta no distingue edades: abarca tanto a adolescentes como adultos y son muchos los casos de los padres que están más pendientes de lo que sucede en las “redes sociales” o en internet que de los problemas de sus propios hijos.

Uno de los trastornos más notables es la “depresión Facebook.” Este fenómeno deriva directamente de una relación obsesiva con las redes sociales y consiste en experimentar envidia, frustración y depresión cuando nuestros contactos no interactúan con las publicaciones que realizamos en ellas o ansiedad por no participar de lo que publican nuestros contactos. Este trastorno es también conocido como “Miedo a perderse algo” o “FOMO” (Fear of Missing Out), por sus siglas en inglés.

La licenciada en Psicología, María Fernanda Rodríguez afirma que un uso adecuado de la tecnología puede ser muy positivo: “el uso de las redes sociales se han convertido en una nueva forma de vincularnos y se puede obtener grandes beneficios. Por ejemplo, conocer nuevos amigos, tener una nueva pareja, comunicar ideas, intereses, crecer profesionalmente y económicamente, etc”.

Rodríguez agrega que “como en toda sociedad aparecen los síntomas sociales tales como estar pendientes de un “me gusta”, o de “tener más seguidores”. El problema aquí es cuando se presenta una dependencia compulsiva al uso de las redes sociales”.

Según la licenciada algunos problemas que pueden presentarse con el uso de la tecnología son: la pérdida de la intimidad, la imagen de sí mismo va siendo cada vez más inestable, (por eso la compulsión a las selfies como necesidad de autoafirmación) la pérdida de vínculos reales por vínculos virtuales, situaciones de acoso y baja autoestima entre otros.

En esta era de la hiperconectividad prevalece la inmediatez de la información, la sobrecarga de estímulos (hacer varias cosas a la vez) y el uso de la imagen más que la palabra, hace que la se tolere menos la espera y la tolerancia a la frustración crezca más” concluye Rodríguez.

A continuación, algunos signos para descubrir si sos adicto a la tecnología:

  1. Lo primero que haces al abrir los ojos es consultar todas tus redes sociales en busca de novedades.
  2. Revisas con mucha frecuencia tus perfiles en redes y esperas obtener con la mayor inmediatez posible un feedback positivo.
  3. Muestras síntomas de frustración si no consigues notoriedad en tus redes.
  4. Exploras con avidez las publicaciones de tus “amigos” en busca de sus nuevos acontecimientos y te sobreviene el pensamiento de que su vida es mejor que la tuya.
  5. Estar con mucha gente no te impide estar actualizando tus perfiles constantemente.
  6. Tienes la necesidad de publicar y fotografiar todo lo que te sucede, desde tus comidas diarias hasta tu pose antes de dormir.
  7. Das “me gusta” compulsivamente a todas las publicaciones de tu muro.
  8. Sustituyes las conversaciones cara a cara con las charlas a través de internet, en las que sientes más comodidad.
  9. Te mantienes en línea casi todo el día.

 

 

 

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