La prevención del Cáncer de piel

En esta época del año la mayoría de la gente se encuentra expuesta al sol. Cuáles son los síntomas de esta enfermedad y qué podemos hacer para evitarla.

Por Gimena Rubolino

miércoles 13 de diciembre, 2017

Especialistas en oncología definen a este tipo de Cáncer como “una afección por la que se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos de la piel”.

Según la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) “en los últimos 30 años más gente ha desarrollado un cáncer de piel que cualquier otro tipo”.

La exposición a la radiación ultravioleta (UV) es un factor de riesgo para la mayoría de los cánceres de piel. La luz solar es la fuente principal de la radiación ultravioleta. Las lámparas y camas bronceadoras también son procursoras de esta enfermedad. Las personas que se exponen mucho a los rayos UV procedentes de estas fuentes tienen un mayor riesgo de contraerlo.

Otras causas menos frecuentes son la exposición repetida a rayos X, presencia de cicatrices por quemaduras severas, exposición ambiental al arsénico y antecedentes familiares de cáncer de piel.

El doctor Alejandro Turek, especialista en Oncología afirma que el sol daña por efecto acumulativo: “La exposición a los rayos ultravioletas (UV) es de 22% a los 18 años, 46 % a los 40, 73% a los 60 y del casi 100% entre los 60 y 78 años. Es decir que el cáncer de piel es más frecuente a mayor edad”.

La American Cancer Society sostiene que la piel y  los ojos de toda persona pueden ser afectados por el sol y por otras formas de rayos ultravioleta (UV): “las personas con piel blanca tienen una probabilidad mucho mayor de presentar daños causados por el sol, pero las personas con piel más oscura, incluyendo personas de cualquier origen étnico, también pueden resultar afectadas”.

 ¿Cuáles son los signos que hacen sospechar un cáncer de piel?

  • Manchas inicialmente planas rosadas o rojizas, ásperas al tacto y que se vuelve cada vez más rugosas o escamosas. Se ven especialmente en la cara, en el dorso de las manos, en el labio inferior y en las orejas.
  • Aparición de bultos en la piel que crecen en forma sostenida en el tiempo.
  • Lastimaduras en la piel que no cicatrizan a pesar de un tratamiento correcto.
  • Herida sangrante, costrosa, no provocada por un traumatismo previo.
  • Un lunar que cambia de coloración, sus bordes se vuelven irregulares, es asimétrico y crece (generalmente de tamaño superior a 6 mm).
  • Un lunar que pica o se inflama.

De acuerdo con la SAD la forma más eficaz para prevenir el cáncer de piel es la educación: saber cómo, cuándo y cuánto exponernos al sol.

El cáncer de piel es curable en la mayoría de los casos, por eso es importante hacerse exámenes propios constantes y visitar al dermatólogo por lo menos 1 vez al año como medida de prevención.

Algunos consejos para evitarlo:

  • Usar sombrero de ala ancha.
  • Llevar anteojos con filtro UV certificado.
  • Se recomiendan camisas con mangas largas.
  • Es fundamental usar cremas protectoras solares de calidad reconocida que bloqueen radiaciones UBA y UBV y reponer cada dos horas.
  • Estar en la sombra principalmente en el horario de 10 a 16 horas.
  • Observar los lunares y manchas personalmente en forma periódica, con ayuda de espejos y de otra persona.
  • No olvidar las palmas y plantas, la región genital, el cuero cabelludo, la boca, el interior del ombligo, las axilas, etc.

 

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