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La importancia del control del pie diabético

En el marco del Día Mundial de la Diabetes, la Dra. María Florencia Badías especialista en Diabetología e integrante del Servicio de Clínica Médica de Grupo Gamma, brinda información sobre el control que debe tener el paciente con diabetes de sus pies.


El pie diabético está definido por la presencia de una lesión en el pie de un paciente con diabetes, secundario a neuropatía periférica, arteriopatía periférica o una combinación de ambas. Se trata de dos complicaciones muy frecuentes, vinculadas a la diabetes, que predisponen al desarrollo de las lesiones en el pie.

Actualmente existe una alta prevalencia de diabetes en el mundo, aproximadamente 415 millones de habitantes la padecen y la mitad de ellos desconocen su diagnóstico. La diabetes es un enemigo muchas veces invisible, silencioso.

Durante el transcurso de su vida, un 20% de los pacientes con diabetes va a desarrollar alguna úlcera. Las lesiones de pie diabético son la principal causa de amputación no traumática de miembros inferiores. El 75% de las amputaciones en diabetes está precedida de úlceras. Volviendo al dato anterior, concluimos que 1 de cada 5 pacientes a lo largo de su vida va a tener una úlcera, lo cual implica que los riesgos de amputación son altos y por eso es sumamente importante la prevención.

El abordaje del pie diabético es multidisciplinario. En primer lugar, los pacientes con diagnóstico de diabetes deben tener un adecuado control metabólico, porque la neuropatía periférica es una complicación que está ligada a los valores de glucosa. Es decir que, los pacientes con mal control metabólico tienen mayor riesgo de desarrollar neuropatía, y por lo tanto tener lesiones en los pies. La neuropatía provoca la incapacidad de sentir el dolor, los pacientes pierden su sensibilidad protectora.  Por ello, es muy importante el control periódico, una vez el año todos los pacientes deben someterse a una revisación exhaustiva por parte de su médico, para evaluar si esta sensibilidad está presente o la está perdiendo. En función de ello tomar conductas adecuadas para prevenir lesiones futuras.

Los tratamientos pueden ser de diferentes tipos, según la alteración que presente el paciente. Luego de adecuar el control metabólico, en segundo lugar, debemos ver si hay lesiones ortopédicas asociadas. Es muy importante la presencia del traumatólogo especialista en pie para que ayude a corregir con plantilla, o cirugías mínimamente invasivas, las alteraciones en la pisada que son factores predisponentes a la ulceración. Así mismo, la consulta con el cirujano vascular, es relevante también porque un gran porcentaje de estos pacientes tienen alteración en la circulación periférica. Lo cual genera una mayor predisposición a las lesiones y peor pronóstico de las mismas cuando se presentan. No debemos olvidar el rol del podólogo en el cuidado del pie, porque muchas veces los pacientes se traumatizan solos al cortarse las uñas.

Por último, en estos meses de pandemia, donde todos nos cuidamos y salimos menos, notamos que los pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles también consultan menos, por lo que debemos insistir en que no pierdan el contacto con su médico de cabecera, que realicen los controles que les corresponden y tomen la medicación adecuada.

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