VIVE EN ROSARIO

Ganó dos premios de ciencias en los Estados Unidos

Cintia Branca es estudiante de Licenciatura en Química en la UNR y colabora con el Ministerio de Educación. Conocé su historia.

Redacción Rosario Nuestro

martes 28 de noviembre, 2017

En 2011 viajó a Los Ángeles y recibió un destaque por su trabajo.

Foto: Franco Trovato Fuoco

Rosario Nuestro dialogó con Cintia Branca, estudiante de Química en la Universidad Nacional de Rosario. Oriunda de Díaz, ciudad ubicada a unos 92 km de Rosario, obtuvo dos distinciones internacionales: fue premiada por la asociación Mu Alpha Theta, la alta sociedad de matemáticos estadounidenses, y por la Prefectura Naval norteamericana. Esta es su historia.

“Me críe en Díaz, Santa Fe. Allí tengo a toda mi familia, mis padres, mis abuelos, mis hermanos. Vine a vivir acá a Rosario a los 18 años cuando terminé la educación secundaria. Empecé a estudiar Ingeniería Química,  pero luego me cambié a la licenciatura en Química en la UNR. Ya hace como siete años que vivo acá”, explicó en primera instancia.

Franco Trovato Fuoco

Todas las personas nacen con sueños. Muchos de nosotros tenemos como meta trascender, ya sea siendo famoso, deportista destacado, cantante, bailarín; o lejos de los flashes y el reconocimiento popular, tienen como vocación ayudar, aprender, enseñar, investigar y entender. En este último aspecto encaja, sin duda, la disciplina científica. Y en este grupo se encuentra Cintia Branca, que cree que dedicarse a la ciencia “tiene que ver con la vocación y el espíritu”. “Creo que es algo con lo que se nace. También se puede formar, en mi parte fue 50 y 50. Yo creo que hoy en día hay muchos temas desatendidos, en cuestión a enfermedades o temas que requieren cierta investigación. Es importante que le dediquemos tiempo a la investigación, porque necesitamos darle respuesta. Es clave para que el país tenga desarrollo”, detalló.

Y parece que en su largo camino en el que recién está haciendo los primeros pasos, mal no le va. A lo largo de estos años, con apenas 25 de edad, la joven estudiante fue acumulando varias distinciones. Con la ciencia como estandarte y el aprendizaje como motor, la chica santafesina recibió dos destaques internacionales. Y contó cómo se inició todo: “En séptimo grado de la escuela primaria empezamos con un grupo de compañeros y docentes a investigar qué es la feria de ciencias y allí presentamos nuestro primer trabajo que se trataba sobre el medio ambiente y tecnología. Con eso transcurrieron más o menos cuatro años investigando sobre el tema, hasta que en quinto año de la secundaria presentamos con mi compañera Yanina Mansilla un trabajo sobre Möbius de matemática en la Feria Nacional de Ciencias, obtuvimos un destaque el cual nos dio directo un pase a la internacional”.

Para ganarte un boleto que te deposite en el plano internacional, primero tenés que destacarte en el ámbito regional, en segunda instancia en el provincial y por último en lo nacional. Por ese proceso pasaron Branca y su compañera hasta viajar en 2011 a los Estados Unidos. “Obtuvimos dos distinciones intencionales. Una es de la asociación Mu Alpha Theta, la alta sociedad de matemáticos estadounidenses y también obtuvimos una distinción por la Fuerza Naval Estadounidense”, dijo.

“En principio todos pensábamos que nunca iba a llegar, no se podía o qué bueno estar ahí. Después, sentimos que con esfuerzo y dedicación podemos llegar a lo más alto que uno espera, hay que dedicarse a lo que uno le gusta que de esa manera siempre vas a tener cierto reconocimiento”, comentó de forma reflexiva.

¿Y de qué trataba el trabajo que despertó el interés en los jurados de las ferias internacionales y que fue distinguido? La entrevistada por Rosario Nuestro lo explica: “Dentro de la matemática hay un área que se llama topología, es la ciencia que estudia las formas básicamente, nosotros lo que hicimos es establecer a la cinta de Moebius (una expresión física, tangible del modelo del matemático alemán) como patrón topológico de ciertas formas del arte y la naturaleza. Es decir, estudiamos formas del arte y la naturaleza que estuvieron relacionados con modelos matemáticos: por qué se forman así, por qué siguen ciertos patrones”.

Para progresar y avanzar en búsqueda de un sueño siempre es importante la motivación. La motivación se transforma en una especie de combustible para perseguir objetivos, pero todo sería en vano sin el apoyo social, del círculo cercano, ese sostén que es clave y que ayuda. Cintia no se olvida de quienes la apoyaron en todo momento y que la empujaron a su sueño: “Todo esto de participar en la feria de ciencias y las oportunidades que nos dieron nuestros profesores, en particular Marcia Aranguren que fue la promotora, ella nos creó un espíritu en investigación, en seguir este tipo de profesiones que tengan que ver con solucionar algunos temas que necesitan respuestas, más que nada la investigación. Mi compañera estudia medicina, también está en el ámbito, yo creo que esto de la feria de ciencias nos formó un espíritu”.

Actualmente, continúa con sus estudios en la Universidad Nacional de Rosario y en paralelo colabora con la organización de diferentes eventos donde la convoca el Ministerio de Educación: “Después de nuestra participación, que fue en Los Ángeles en 2011, ese mismo año la Feria Nacional de Ciencias se hizo en Tecnópolis y fuimos con mi compañera a colaborar en la parte de la organización. En 2012, me convoca el Ministerio para acompañar a los que iban ese año a la Feria Internacional. A partir de ahí, todos los años fui convocada por el Ministerio de Educación para formar parte del comité organizador permanente de la Feria Nacional de Innovación Educativa”.

Cintia Branca deslizó que eligió nuestra ciudad casi como una obligación debido a la cercanía. De todas formas, además de una vida social, la ciudad de Rosario le brindó la oportunidad y el espacio para sus estudios y por eso se mostró agradecida: “Encontré en la UNR lo que estaba buscando, mi rol como futura científica, acá toda nuestra formación está atendida. No hubiese podido y no hubiese querido otro lugar que no sea en Rosario”.

Con un cuarto de siglo ya vivido, nuestra entrevistada planea a futuro y sueña con algún día ser una científica consagrada. “Mis objetivos son seguir por este camino de la carrera que elegí, luego dedicarme a la investigación, seguir trabajando para la Universidad para devolverle todas las oportunidades que me dio y seguir con esto de la feria de ciencias que es lo que realmente me llena”.

Para eso sacrifica tiempo o mejor dicho, lo invierte. Para que en algún día, en un futuro, pueda cosechar los frutos. O podamos cosechar los frutos, porque como bien explicó la estudiante a lo largo del reportaje, dedicarle tiempo a la investigación es vital para el desarrollo de un país. Y Argentina necesita de esa gente.

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