La felicidad en tiempos de crisis

Según un estudio reciente de la Consultora Gallup, Argentina figura en el puesto 29 en un ranking que mide la felicidad de sus habitantes. ¿Pero exactamente qué sería “ser feliz”? ¿Puede el contexto socio-económico impedir a las personas alcanzar este estado?

Por Gimena Rubolino

jueves 4 de octubre, 2018

Según una de varias definiciones de lo que significa el término “felicidad”, la Real Academia Española la define como “Estado de grata satisfacción espiritual y física”. De acuerdo a esta definición, y tomando como base la encuesta y el trabajo realizados por Gallup, Argentina estaría entre los países con más gente satisfecha espiritual y físicamente.

En coincidencia con esta definición, Karina CavalliTerapeuta Bioenergética con más de 30 años de experiencia trabajando para empresas y particulares, explica que “la felicidad no es un capricho, algo que se nos ocurre que queremos conseguir por tercos; sino que de esto depende la salud, la vitalidad y el entorno que construimos y generamos”, detalla.

Además, agrega que se puede ser feliz más allá del momento o situación que toque vivir, tanto a nivel país como personal, principalmente porque ser feliz depende de cada uno. “El poder para transformar la biología, las emociones y los pensamientos está en cada ser humano, sin distinción alguna”, explica y agrega que “la felicidad es algo que puede aprenderse, y que al igual que una mesa tradicional, se sostiene sobre 4 pilares: Saber-Decir-Hacer-Trascender”.

¿Es posible ser feliz?

Sí, aunque suene raro, se puede aprender a ser feliz”, explica Mariana Tardito, licenciada en Administración de Empresas y parte del equipo de Karina Cavalli. Junto a otros profesionales destacados, como el Dr. Marcelo Suárez, Experto en Medicina Interna;María Florencia Gurruchaga, licenciada en Relaciones Públicas, y Luciana del Buono, Instructora de Yoga. Lo recomendable es incorporar herramientas simples y prácticas que permitan:

·         Observar y ampliar el propio mundo emocional.

·         Aumentar la capacidad para reconocer, diseñar y gestionar emociones.

·         Diseñar un plan específico con prácticas simples para aumentar la felicidad.

·         Crear hábitos y rituales para expandir el bienestar.

·         Crear objetivos alineados con el propósito personal.

·         Descubrir y utilizar  el poder del pensamiento.

Entre otras cosas, las profesionales explican que el foco para lograr un estado de mayor plenitud  debe estar  puesto en:

·         Qué dicen las neurociencias acerca de la felicidad.

·         Cuánto impactan los genes en el bienestar.

·         Qué son las emociones.

·         Cuál es el impacto de las emociones en el sistema inmune.

·         Cómo se pueden gestionar las emociones para crear salud.

·         Cómo los pensamientos alteran las células.

·         Cómo detectar creencias boicoteadoras.

·         Cómo transformar los hábitos y creencias que obstaculizan la felicidad.

En definitiva, se puede llegar a ser felices aún en tiempos de crisis o de situaciones personales adversas, pero siempre teniendo en cuenta que es un camino multidisciplinario, y que si se precisa ayuda para alcanzarlo o empezarlo, lo mejor será pedirla.

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