La alimentación en el Colesterol

La doctora María Alejandra Rodríguez Zía, especialista en Endocrinología detalla las razones por las que el estrés puede aumentar los niveles de triglicéridos y qué alimentos debemos consumir para un correcto tratamiento.

Por Gimena Rubolino

martes 27 de noviembre, 2018

Muchas personas consideran que un colesterol levemente más alto que el normal, se debe a situaciones de estrés y nervios de la vida cotidiana. Lo asocian con las emociones, las angustias, la ansiedad, un duelo, un cambio drástico, las corridas laborales e incluso con la falta de dinero. Esa “mala sangre”, es la justificación que suelen dar aquellos que no pueden tener el colesterol dentro de los valores estipulados.

Y lo cierto es que el estrés es un factor crucial para evaluar un colesterol alto. En varias ocasiones el estrés deja como secuela un colesterol alto. Por ejemplo, un cuadro de fatiga por estrés  y sedentarismo pueden aumentar el colesterol. Si se revierte el estrés, habitualmente disminuyen los valores del colesterol malo y no es necesario llegar a utilizar medicación.

Un trabajo agobiante y competitivo, que solo se mida por resultados satisfactorios, traerá aparejado más horas frente a la computadora, menos ejercicio, mayor consumo de comidas rápidas, hábitos nocivos como el fumar, falta de horas de sueño, y tendencia a la obesidad, entre otras complicaciones.

Cuando el colesterol es afectado por las emociones, es importante la dedicación que se le da al paciente en la consulta, para comprender el origen del dato numérico. Como así también la visión que el profesional tenga de ese paciente, y la parcialidad o totalidad con la que lo observe.

TAN BAJO NO ES TAN BUENO

El colesterol bajo no lo producen las emociones, sino que se da por la medicación o la desnutrición. Y esto puede generar desde depresión hasta déficit cognitivo.

Es extremadamente raro dentro de la fisiología, y habitualmente lo vemos en pacientes que tenían un colesterol levemente alto (220mg), y que fueron medicados con drogas que lo bajan.

Los efectos que producen un colesterol bajo son: la disminución de hormonas sexuales, dado que son sintetizadas a partir del colesterol, esto podrá generar una disminución de la libido, en ambos sexos. A la mujer se le pueden sumar alteraciones del ciclo menstrual e incluso, esterilidad.

Otro de los inconvenientes del colesterol bajo es la disminución del cortisol, hormona del estrés, con la falta de respuesta al mismo. También se produce la disminución de aldosterona, hormona que regula el sodio y el potasio en el organismo. En ambos casos, el paciente puede sentir fatiga y debilidad generalizada.

A nivel cerebral, el colesterol bajo puede colaborar con el déficit cognitivo y con patologías preexistentes como la depresión, la ansiedad y los trastornos obsesivos compulsivos (TOC), dado que es un elemento estructural necesario de las membranas neuronales.

HÁBITOS ALIMENTARIOS

El cambio de hábitos alimentarios será fundamental para bajar el colesterol de 240 a 200mg%, dado que la carne roja de vaca y las frituras de todo tipo lo pueden subir.

Bajando la ingesta de estos alimentos y cambiando el tipo de  cocción,  dejando las  frituras por alimentos hervidos o hechos al vapor, ya se obtienen resultados notorios a los 2 a 3 meses.

También es importante bajar la ingesta de la yema de huevo, comiendo solo las claras y cocinando con ellas como si fuera el huevo entero.

Hay que olvidarse de los snack, las papas fritas y chicitos, y embutidos como el salame y la longaniza.

Por ejemplo, podemos armar una buena picada con aceitunas, pepinillos en vinagre, tomates cherry, maníes, cantañas de caju, pistachos y sushi.

10  ALIMENTOS  A CONSUMIR

  1. Pescados azules: salmón, sardinas, atún.
  2. Legumbres.
  3. Frutos secos.
  4. Soja.
  5. Cebada.
  6. Frutas 3 por día.
  7. Salvado de avena.
  8. Vegetales 3 porciones al día.
  9. Yogurt descremado.
  10. Arroz integral.

10  ALIMENTOS A EVITAR

  1. Snacks.
  2. Leche, quesos y yogurt que no sean descremados.
  3. Cremas, helados.
  4. Embutidos, fiambres, paté.
  5. Hamburguesas y Salchichas.
  6. Manteca, margarinas.
  7. Bebidas alcohólicas, cerveza y vino, solo a una copa al día.
  8. Alimentos fritos.
  9. Productos de pastelería y repostería.
  10. Cerdo y ternera grasos, vísceras (hígado, sesos, riñones)

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