18 mil km de arte

KM 0 de Bienalsur: un recorrido por las preocupaciones contemporáneas, desde Rennô a Pistoletto


Con la puesta en marcha de una biblioteca feminista, la construcción de un archivo que revisa la idea de totalitarismo, una muestra que avanza sobre las formas posibles del genocidio y otra que repasa los intereses humanistas de esta centuria se inauguró el Kilómetro Cero de la Bienal de Arte Contemporáneo de América del Sur (Bienalsur), ubicado en el antiguo Hotel de los Inmigrantes.

Las intervenciones, acciones y muestras que se levantan en los terrenos e instalaciones del antiguo edificio frente al Río de La Plata, suerte de ciudadela por la que a principio del siglo pasado pasaron más de un millón de inmigrantes podrán verse hasta el 30 de noviembre, tal es el caso del «Porte Uffizi» del italiano Michelángelo Pistoletto, o las «Good apples/Bad apples (buenas y malas manzanas) del antimonumento diseñado por brasileña Rosângela Rennó.

Imágenes tomadas de internet de estatuas de Lenin -filósofo, revolucionario y político comunista- y dispuestas en una sala de Antártida Argentina 1355 a modo de postales, marcadas con manzanas sanas, otras ennegrecidas y otras agusanadas, dan forma a la obra que tuvo su origen en «la inaceptable situación que vive en Brasil, que comenzó con ‘las hablas’ de un presidente estúpido, Jair Bolsonaro, que confunde comunismo y nazismo», dijo a Télam su autora.

«Las manzanas podridas que deben ser separadas del resto tienen que ver con lo que escuché toda mi infancia durante la dictadura, pero están las negras, resignificadas por la propia historia, que invierten el valor de lo que los monumentos representan. En Ucrania todos los Lenin fueron destruidos, mientras que en otros países del bloque soviético ocupan espacios públicos de arte comunista, otra forma de reelaborar el pasado que tiene una sociedad», resumió Rennó.

Otras obras tienen como objetivo la permanencia. Aprovechando una entrada agua y una vieja chimenea industrial portuaria, troncos y neones, un argentino radicado en Francia, Pablo Reinoso, dio forma a «Del otro lado», monumento que sólo puede verse con el río de por medio y que, por la noches, ilumina esa línea de frontera, aludiendo a los desplazamientos -viajes, migraciones y exilios- como condición vital contemporánea.

Noviembre tampoco será un cierre para la biblioteca sobre arte y feminismo que la activista estadounidense Martha Rosler construyó al ingreso del antiguo hotel, a partir de su experiencia y de la problemática particular que el feminismo plantea en la Argentina.

Así, a una selección librera intimista (lo que esta ella misma a preferido leer a lo largo de su vida) se suma otra que da cuenta del movimiento de mujeres, hoy, en Sudamérica, centrada en la violencia de género.

La biblioteca irá nutriéndose con títulos sobre género que la gente y especialistas vayan donando y terminará integrando el acervo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, responsable de ese espacio y de la Bienal. La idea es que los lectores activen el espacio, consultando textos que forman el recorrido de esta artista de 76 años o fotocopiando fragmentos (resmas de papel y una máquina están para eso).

A caballo con Chile, porque del otro lado de la cordillera Rosler exhibe «Si tú vivieras aquí», un proyecto sobre el feminismo en los años 70-80, en la cálida biblioteca ambientada como sala hogareña, se puede ver «Semióticas de la cocina», video icónico de esta pionera de la fotografía e híbridos entre el video, la escritura, la instalación y la performance.

Las bibliotecas son la obsesión del marroquí Hassan Bourkia en el sitio específico «Exodus Library», que alude a movimientos poblacionales como el jujeño en medio de las luchas por la Independencia, los republicanos dejando España, perdida la Guerra Civil contra el franquismo o la del pueblo sirio en la actualidad.

Un trío vincula a Berlín con Buenos Aires y repasa la intensidad de la experiencia de migrantes y refugiados a nivel colectivo e individual, con obras de los artistas Eduardo Basualdo, Edith Dekyndt, Gabriela Golder.

«Se trata de ver cómo los regímenes represivos instrumentalizan la historia para sus propios fines. Estas obras resaltan fracturas históricas, económicas y biográficas que moldean la identidad cultural», dijo la curadora Heike van den Valentyn sobre la impactante exposición (una de las piezas recorre el primer monumento contra el nazismo, diseñado por el dramaturgo y poeta marxista alemán Bertolt Brecht), que se expondrá hasta el 27 de octubre.

«Extranjero residente» da título a una muestra que recoge obras de la colección personal del cineasta y productor francés Marin Karmitz, proyectadas en una cortina liviana de hilos, anticipando obras inéditas en Latinoamérica, como los tapados de Christian Boltanski.

Las exhibiciones que marcan el Kilómetro Cero de la Bienal que recorre más de 18.000 kilómetros a los largo de 40 ciudades de los cinco continentes, podrá visitarse de martes a domingo, de 11 a 19, con entrada gratuita, en avenida Antártida Argentina, entre la Dirección de Migraciones y Buquebús, del barrio porteño de Retiro.