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jueves 18 de abril del 2024

Gestos tan inapropiados como repudiables

Iban seis minutos del segundo tiempo cuando Fernando Tobio desbarrancó y frente a Brian Sarmiento, a la altura de la mitad de cancha, hizo gestos tapándose la nariz y moviendo su mano de lado a lado cerca de los orificios nasales, dando a entender que el 10 de Newell’s tenía mal olor.

Anteriormente, el propio Sarmiento tampoco colaboró con el mensaje de clásico en paz. En la previa al encuentro, cuando el plantel rojinegro arribó al Gigante, el ex Banfield ingresó al campo de juego y realizó un particular recorrido por cada sector de la cancha y luego se agachó, ¿a ver el estado del césped?.

Además de estos gestos que no ayudan en nada para que no haya violencia en los choques entre los dos más grandes de la ciudad, hubo otros que también imitaron lamentablemente a Tobio y Sarmiento.

En 2015 luego del triunfo de Central 1-0 sobre Newell’s en el Coloso Marcelo Bielsa, Marco Ruben, autor del gol de la victoria, y el entrenador de aquel entonces, Eduardo Coudet, se tomaron una foto haciendo el gesto mostrando los cuatro dedos por los cuatro clásicos seguidos ganados por el Canalla y por el recordado 4-0 de 1997.

Poco tiempo después, ese mismo año, se volvieron a ver las caras en el Gigante y fue empate 0-0. El por entonces entrenador de la Lepra, Lucas Bernardi, sobre el final del partido, frente a los hinchas canallas movió su dedo índice en forma de círculo y luego de un lado hacia otro marcando el «no». Es decir, cargó a la parcialidad local por los años sin títulos.

En octubre del año pasado, Newell’s volvió a ganar un clásico luego de ocho años, fue con el gol agónico de Maxi Rodríguez 1-0 en el Gigante. En el vestuario visitante, la Fiera y otro de los ídolos rojinegros, Nacho Scocco, se tomaron una foto cargando a Central, ésta vez sin gestos que interpretar sino de forma directa.

Lo cierto es que nada de todo esto sirve, no suma, no aporta, va completamente en contra de todo lo que se lucha por un clásico en violencia. Será momento que los protagonistas empiecen a dar el ejemplo de la línea de cal hacia adentro para ver si de a poco se pueden contagiar los que están fuera del campo de juego.