OPINIÓN

Fein reacciona

jueves 12 de abril, 2018

Después de una primera gestión en la que sufrió muchos golpes, Fein viene redondeando un segundo mandato al que todos califican como “mucho mejor” que el anterior. Y últimamente se puede notar cierta seguridad en sus declaraciones y, sobre todo, en sus reclamos por los derechos de los rosarinos ante el gobierno nacional. Si es tarde o no, será para el análisis en el futuro inmediato.

En 2012 y 2013 sufrió muchos reveces. Aumento exponencial de la violencia en las calles, la catástrofe de Salta 2141, la caída de un juego del International Park en el que fallecieron dos niñas, y un gobierno nacional que no escuchaba ni atendía la mayoría de las necesidades conformaron un combo que afectó directamente la imagen de la intendenta.

A pesar de todas estas adversidades, supo reponerse y sostener el bastión histórico del Partido Socialista. Pasando zozobras, es cierto. Pero más allá de los sobresaltos, los rosarinos volvieron a elegirla en el menú de candidaturas que había. Y después del golpe, recompuso su gabinete, “abrió” el gobierno a otros sectores del Frente Progresista y mejoró su nivel de aceptación considerablemente.

Es beligerante cuando se trata de las negociaciones con el gobierno de Mauricio Macri. Los temas de los subsidios al transporte, el reclamo por la llegada de la SUBE, la ausencia de obras en la ciudad según ella financiadas por Nación y las desigualdades económicas que aún reinan en los barrios, son algunos de los ejes elegidos por Fein para distanciarse de la gestión de Cambiemos.

Además, supo capitalizar para el Municipio y su gobierno local la batería de obras que llegaron a la ciudad desde la administración provincial de Miguel Lifschitz. Accesos, escuelas, Plan ABRE son inversiones de la Casa Gris pero que en el inconsciente son de ejecución local. Y ayudó mucho a dar vuelta esa sensación de una ciudad estancada que había dejado el gobierno de 2011-2015. Y una mejora en los números de la seguridad que acompañan esa vuelta de tuerca que se puede percibir en el ánimo general.

Lo cierto es que este cambio de actitud en el discurso, y de gestión, pueden haber llegado tarde. Además, no conocemos la ambición de la intendenta de cara al 2019. Sabemos que Lifschitz quiere ser reelecto, sabemos lo que quieren los opositores, sabemos que Bonfatti espera agazapado para volver a gobernar la provincia, pero sobre el futuro de Fein no hay certezas.

Ante la ausencia de candidaturas fuertes, el Frente Progresista no vería con malos ojos pensar en otra gestión más de ella. Sabemos que Gustavo Leone ha sido parte fundamental de esta remontada y que es una alternativa. También que Miguel Cappiello quiere coronar su carrera con una intendencia, o que Javkin insistirá para quedarse con el gobierno de Rosario. Pero nadie la descarta aún en esta carrera que ya comenzó.

Fein supo levantarse del suelo, mostró algo de garra que se le reclamaba y ahora deberá seguir reaccionando para mostrarse como una opción seria de cara a una compleja contienda enfrentando a Cambiemos que se viene en el 2019.

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