¿Existe el mal de ojo?


Es verdad que hay gente que mira con buenos ojos, y  gente que mira con malos ojos. Respecto de la energía a menudo olvidamos una gran verdad: todo lo que miramos, alimentamos.

La mirada amorosa hace crecer todo lo que ve con su nutritiva energía, ¿de la misma manera una mirada maliciosa podría causar daño? Probablemente sí, o eso cree la mayoría.

Parece algo banal pero es un tema serio, por lo menos así lo hemos entendido como humanidad desde el principio. Rastreando en la historia encontramos que e estuvo siempre presente a través de las más reconocidas civilizaciones.

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El mal de ojo

La idea se apoya en el poder de la mirada o mejor dicho de la energía que emana la mirada, que puede tener intenciones claramente benéficas o maléficas. Es por eso que cuando alguien recibe una mirada maliciosa, portadora de malos deseos, envidia o celos puede sufrir mal de ojo.

Aparentemente eso hará que la persona tenga dolor de cabeza, un dolor en los ojos similar a una puntada que le impiden mirar o mantener la vista en su objetivo, el dolor lo distrae  de su meta. Rendirse ante la maldad puede traer como resultado que se arruinen sus  proyectos entorpeciendo el éxito que busca.

Amuletos que ayudan

Para poder defendernos de tales males, hemos desarrollado a lo largo del tiempo, todo tipo de amuletos y talismanes.

El más popular de los amuletos anti “Mal de Ojo” es la conocida imagen del ojo azul cobalto llamada “nazar“.

El nazar de mayor antigüedad que se conoce es de origen Sumerio y data del 3300 a.C. Podemos encontrar el símbolo del ojo azul en todas las culturas y en las distintas religiones. Presente en Egipto como el Ojo de Horus, este ojo salvador se expandió por toda la región del Mediterráneo y viajó incansable por Oriente y Occidente.

Tratando de explicarlo en términos “científicos” el filósofo griego Plutarco decía que el ojo humano emanaba rayos invisibles de energía y alertaba que eran especialmente peligrosas las miradas de las personas con ojos azules.

Lo que no te mata te fortalece” y es por eso que un ojo azul cobalto es al mismo tiempo el que nos protege contra el mal de ojo. El nazar es un símbolo persistente en el tiempo, presente en los navíos de los etruscos, aún hoy podemos verlo en uso ploteado en aviones turcos. Sí, por increíble que parezca en la actualidad utilizamos el ojo azul cobalto en todo tipo de objetos, desde bijouterie, o como adornos protectores para puertas o ventanas, en fundas de celulares, ropa, calzado  y hasta en los stickers las historias en Instagram.

De variedad se trata

También hay otros amuletos que se utilizan para repeler el mal de ojo o la mala suerte según el lugar del mundo que visitemos. Uno muy famoso es la mano simétrica de Fátima o Hamsa que es un símbolo sagrado tanto en el judaísmo como en el Islam y que tiene el  ojo en el medio de la palma como diciendo alto!! El mal no pasa por acá!! Obvio que hindúes, cristianos y muchos no creyentes por las dudas también lo usan.

También existe la “mano de poder” llamada “higa o figa” que se realiza con el puño cerrado, deslizando el dedo pulgar entre el índice y el mayor. Esta representación basa su fuerza en la unión entre lo sagrado femenino y masculino ya que están los dos sexos representados en el gesto.

En el mundo budista el hilo blanco en la muñeca tiene el mismo fin, en occidente esa cintita cambia de color y se usa roja, como los cuernitos o el coral.

Los peluches como amuletos

Probablemente los más excéntricos sean los pobladores de Albania en donde actualmente  se acostumbra usar peluches de animales: monos, osos o cualquier peluche contra el mal de ojo. Los peluches eran considerados como un bien de consumo del capitalismo inaccesible en la etapa comunista. Extrañamente revalorizados, ahora cuelgan bajo la lluvia o el sol, en el exterior de las casas con el objetivo de proteger el hogar de las miradas malignas.

Todas estas costumbres se basan en la idea de que algunas personas pueden causar daño con su mirada de manera intencional o incluso sin proponérselo, de forma involuntaria y aun cuando el resultado sea malo para ellos o no los favorezca en absoluto. Por eso en todas las culturas la mejor opción es distraer a las personas con objetos llamativos, ridículos o extravagantes con el solo propósito de que su mirada se fije en ese objeto evitando así que el daño llegue al destinatario real.

Los ojos hablan con la verdad, el amor se escapa por ellos aunque querramos ocultarlo y lo mismo pasa con las broncas, los celos o la envidia. Pensándolo seriamente, así como podemos ver el mundo con buenos ojos, podemos hacer lo contrario.

Los ojos son las ventanas del alma y pueden tanto iluminar como oscurecer. De nosotros depende irradiar luz y ver con buenos ojos el progreso y la felicidad ajena para cambiar el resultado de las propias experiencias y si por si acaso no funciona… tener alguno de estos amuletos siempre nos puede ayudar.