TRENES ARGENTINOS

Estación Central Córdoba: entre la nostalgia y un futuro incierto

El último operativo que realizó el ferrocarril fue hace años. La estación hoy funciona como un museo ferroviario.

Por Rosario Nuestro Redes

viernes 8 de junio, 2018

Por: Gina Benditti

La estación Central Córdoba es uno de los míticos edificios del sur de Rosario, cerca de la plaza del “Che” y del parque Yrigoyen. De día, la zona deja ver el césped perfectamente cortado, salvo por una parte del ramal del ferrocarril Belgrano Cargas donde, entre las calles Alem y Ayacucho, se generó un basural. El abandono de las vías comenzó a dejar residuos en el lugar, desde basura hasta muebles y electrodomésticos.

Los vehículos tienen que circular con más precaución de lo normal al pasar por allí, ya que uno de las vías se cortó y desprendió. La iluminación deja mucho que desear en la parte trasera de la estación, los árboles que fueron plantados al condicionarse el parque crecieron; por lo tanto, una zona queda grande queda casi a oscuras. El abandono de las vías que atraviesan la estación hizo que los operativos sean fallidos.

No hay una respuesta al porqué del poco trabajo del tren en el ramal que llega al puerto rosarino. El último operativo fue hace años y el Belgrano Cargas sigue sin aparecer por Central Córdoba.

La puerta de la estación se encontraba abierta cuando llegué aquel sábado nublado. Desde afuera se podía escuchar el sonido del tren que circulaba por las maquetas armadas por los “Amigos del Riel” y el olor típico del café acompañaba al ambiente. Cerca de la cafetera estaba Ángel Ferrer, quien, con frecuencia, se encarga de preparar la bebida y de ofrecer endulzantes. La mayoría de las personas ahí presentes rodeaban la barra en la que el hombre servía el café.

Las maquetas ocupan una gran parte del museo ferroviario que se instaló en la estación en septiembre de 1993 y que se trasladó a otra sala un poco más pequeña con las reformas que le hicieron al mítico edificio ubicado en el Boulevard 27 de febrero. Son el mayor centro de atención: desde niños hasta adultos se acercan a observarlas y todos las admiran por sus pequeños detalles. Las maquetas tienen desde casas hasta túneles, pasando por luces, semáforos y puentes.

Después de acercarse con un café, Ángel me invitó a sentarme en uno de los bancos con estilo de plaza, rodeado de todos los objetos que señalan la nostalgia de la estación, desde teléfonos antiguos hasta carteles que estaban colocados en las paredes. El edificio fue restaurado en 2016 y se cambiaron desde ventanas hasta desagües, aunque sigue fiel a su estilo. Ferrer tenía las respuestas a mis dudas sobre la refacción del edificio y la reactivación del ramal. El tren lleva tiempo sin aparecer por la zona sur, pero el museo sigue funcionando como cada fin de semana.

Dentro del proyecto de refacción de la estación, se encuentra la reactivación del ramal. “Se tiene que reactivar porque hay una licitación que hizo el ferrocarril con el Estado”, explicó Ángel. Esta licitación incluye la reforma y mejora de toda la línea que cruza la ciudad de Rosario, desde la estación “El Gaucho” hasta Empalme Graneros. La reparación se encuentra en marcha, aunque es complementaria, ya que se cambia un durmiente si está roto o se arregla algún desperfecto, pero las vías no son cambiadas en su totalidad. Dentro de la misma licitación está el tramo que va desde El Triángulo hasta el río. Por lo cual el tramo de vía que pasa por la estación Central Córdoba y que hace que los trenes lleguen al puerto, se rehabilitaría. “Eso sí, para eso se tiene que arreglar no sólo la vía, sino también la bajada”, señaló Ferrer.  En ese caso habría que cambiar las vías porque entre las lluvias y la descarga de residuos, se ha ido arruinando con el tiempo. Pero también se suma el hecho de que en esa parte no se realizó mantenimiento.

En el caso de que se arregle esa parte de la vía, cabe la posibilidad de que el tren vuelva a aparecer en la estación. La última vez que se usó el tramo fue para traer los rieles, que justamente descargaban los barcos en el puerto. Los trenes que llegaban al norte pasaban por la estación para llegar a las obras. El último operativo fue hace tres años, después llegaron los problemas de ocupación de las vías, los escombros y los basurales, creados por la misma gente que vio que el tren no pasaba y empezó a depositar desde basura hasta electrodomésticos. El pastizal alto también es un problema en el ramal, anteriormente la Municipalidad y el ferrocarril se encargaban de cortar el césped y las malezas, y si bien se coordinaba entre ambos organismos, el Belgrano era quien estaba encargado de aquella tarea. En algún momento nadie se encargó cumplir esa tarea y el abandono del lugar comenzó a crecer.

La única entrada que tiene el Belgrano al puerto es la estación Central Córdoba. Anteriormente, el tren venía desde Tucumán con la carga y como el puerto cuenta con depósitos refrigerados, se bajaba de los vagones y ya estaba lista para ser cargada en los barcos. En un operativo intentaron que el tren baje por esa vía, pero al verse las condiciones del ramal, el operativo dio marcha atrás. Hace algunas semanas, se cumplió una rehabilitación de embarque en el puerto y es la carga de limones hacia Estados Unidos: desde la estación Central Córdoba esperan que la reactivación de aquellas vías sea pronto. “Acá, históricamente, venían los trenes con azúcar y frutas, no tanto con cereal porque eso deriva a la zona de Timbúes”, remarcó Ferrer.

Ángel, haciendo un poco de honor a su nombre, mantuvo un tono sereno y calmo durante toda la entrevista. Mientras charlábamos, algunos lo saludaban desde lejos y otros le apretaban la mano y  cada tanto entre medio de sus palabras, soltaba algún que otro “hace cuánto no te veía”. En el museo están los socios que aportan su cuota mensual y que participan de las actividades que se van haciendo, por ejemplo, el poner en condiciones las piezas que se reciben, porque mucho de lo que se le entrega al museo está en pésimas condiciones; otros colaboran en la biblioteca para la clasificación de materiales, gráficos o impresos. Todo se realiza de forma voluntaria y Ángel comentó que no hay nadie que reciba una paga por hacer esas tareas. En el museo se juntan los sábados, que es cuando la mayoría está libre de sus actividades laborales.

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