en la mira

Escándalo judicial sacude a la tradicional confitería Boston de Mar del Plata

Acusan a los dueños anteriores y actuales de vaciamiento. La firma fue comprada en 2016 por un grupo con presuntas pretensiones de expansión, pero todo resultó ser una farsa.


Un escándalo judicial sacude a la tradicional confitería Boston de Mar del Plata, conocida a nivel nacional por sus deliciosas medialunas. Los empresarios a cargo de la firma se posicionaron en el ojo de la tormenta tras conocerse la acusación que pesa sobre ellos: están sospechados de provocar  el vaciamiento de la compañía, que quedó con solo dos sucursales en pie.

Según consigna el periodista Guillermo Villareal en el diario Clarín, la historia se remonta a 2016 cuando un grupo empresario compró Boston con un plan de expansión, que incluía la apertura de 100 locales en distintas partes del mundo, pero todo resultó ser una farsa. La Justicia presume que tanto los dueños anteriores como los siguientes pergeñaron un plan para forzar a la empresa a la quiebra fraudulenta.

Así las cosas, el fiscal David Bruna de la Justicia de Delitos Económicos marplatense imputó a todos ellos por los delitos de "quiebra fraudulenta, defraudación agravada por vaciamiento de empresa, e insolvencia fraudulenta". Los titulares actuales y precedentes deberán declarar entre el 8 y el 11 de marzo para rendir cuentas de las dudosas maniobras y no pueden viajar al exterior.

La acusación pesa sobre los últimos propietarios de Boston, Juan Manuel y Pablo Lotero y los europeos Carl Ludwig y Aston Schonfeldt, quienes habían adquirido la cadena a Tecomar S.A, conformada por Osvaldo Amado, Teresa Haydeé Castro y su hermana Marta Delia Castro, y Clemente Fermín Herrera.

"Los dueños originales de 'La Boston', quienes venden sus acciones en noviembre de 2016 -ya encontrándose la sociedad en estado de cesación de pagos- se sacan de encima el problema de la sociedad, quedándose con el producido -o parte del producido- del activo más valioso, contribuyendo de esa forma a la maniobra que posteriormente es profundizada por los nuevos accionistas y con la secuencia de pasos no improvisada que fueron llevando a cabo", informó el fiscal a Clarín.

En noviembre de 2016 los Lotero y Carl Ludwing adquirieron la compañía a los históricos Castro y Herrera. En ese momento se realizó un anuncio con bombos y platillos. Después de eso, la compañía entró en un proceso de franca decadencia, que incluyó atrasos en los sueldo, despidos y  cierre de dos de sus comercios. Incluso, en el citado medio se habla que hasta se alteró las recetas de las populares medialunas.

Con todo, los involucrados deberán dar explicaciones ante la Justicia.

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