FM FISHERTON

Es influencer, lucha por la identidad de su hija y vive amenazada

María Alejandra Justo es mamá de Martina. Inició un juicio de filiación y desde entonces transita un infierno.

Redacción Rosario Nuestro

miércoles 19 de septiembre, 2018

María Alejandra Justo vive en Rosario. Es asesora de imagen, especialista en moda, influencer y mamá de Martina, de dos años. María Alejandra es Maru Justo en Instagram, plataforma en la que aglutina más de 14 mil fans que siguen de cerca sus consejos de estética, tendencias y el crecimiento de su hija. Pero no todo es color de rosa para la joven. Hace un año y medio inició un juicio de filiación por paternidad que visibilizó en el mundo 2.0. Eso le costó caro. Desde entonces, las amenazas no paran, la violencia se volvió parte de su realidad y el miedo crece. En diálogo con el periodista Marcelo Fernández para el programa Con sentido común que se emite por Fisherton CNN, María Alejandra contó su historia en busca de justicia.

La joven dice que las amenazas empezaron cuando le comunicó al papá de Martina que estaba embarazada. “Ahí hice la primera denuncia”, explica. Pero está convencida que las intimidaciones se incrementaron cuando inició el juicio de filiación. “Salgo de mi casa y tengo gente esperando. Un auto cuatro horas en la puerta o personas sacándole fotos a mi casa”. Las situaciones violentas son tales que una fiscal  le otorgó un botón de pánico, herramienta judicial a la que ya recurrió y que falló en una oportunidad.

“Lo apreté y lo apreté en el momento que la persona me estaba hablando, pero no funcionó”. Según sus palabras, un sujeto la amedrentó en una florería para la que se encontraba trabajando. “Con la excusa de comprar se metió y me empezó a hablar, a decirme que me calle la boca”. Todo terminó con la intervención de la policía que le explicó que había sido “una típica situación de apriete”. Después de ese episodio, Justo fue a la sede de Gobernación de Santa Fe a reclamar por las fallas del aparato. Le dieron otro y su demanda llegó al ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro.

La nena de dos años padece un trastorno del espectro autista y necesita de atención especial. La Justicia ordenó que el padre se hiciera cargo de los costos de la obra social. Algo que nunca ocurrió. A eso se agregan una serie de irregularidades en el estudio de ADN al que se sometió el hombre. “Se hizo arriba de bizcochitos con mate”, expresa, indignada María Alejandra y cuenta que vio que “el técnico a cargo tiró el estudio del padre y agarró otro tubo”. Los resultados aún no salieron a la luz . “A Tribunales llegaron dos sobres, en lugar de uno”, afirma la mamá y señala que recién el 28 de septiembre con la presencia de las dos partes se abrirán las pruebas, a prori, dudosas.

María Alejandra se siente agotada y estigmatizada. La pelea por su hija atravesó las fronteras de lo judicial. Llegó al Concejo Municipal y a organismos de derechos humanos. Percibe que todas las miradas institucionales y públicas apuntan hacia ella, que es ella “la loca que tiene que dar explicaciones y le quiere encajar un hijo a alguien”. Una sensación que miles de madres comparten y le hacen llegar su abrazo virtual.

 

 

 

 

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