Aniversario de la muerte del Gauchito Gil

“Es el hijo no reconocido de la Iglesia Católica”

Orlando Van Bredam, autor del libro “El retobado”, habló con Radio Mitre.

Redacción Rosario Nuestro

lunes 8 de enero, 2018

Orlando Van Bredam, autor del libro “El retobado: Vida, pasión y muerte del Gauchito Gil”, repasó en “El Puente de verano” por radio Mitre, los acontecimientos destacados de uno de los fenómenos populares más relevantes del país.

“Es un día especial para muchísima gente. No figura en ningún calendario, no hay asueto pero es evidente que muchísimos argentinos y extranjeros hoy se sienten tocados por una gran devoción que es la del Gauchito Gil”, explicó el ensayista al cumplirse un nuevo aniversario de la muerte de santo.

Van Bredam aclaró que, a su criterio, el Gauchito representa la “religiosidad más pura”. “Hace unos instantes volví del santuario que existe en la localidad de El Colorado y  me encontré con una lindísima fiesta pagana en la que también aparecen elementos de la cristiandad como la cruz o las velas”, detalló.

Con respecto a su deceso, el historiador reconoció que es una “historia bastante incierta” que se caracteriza por no tener demasiados datos: “Incluso se pone en duda el año en que murió. Lo que nadie discute, porque forma parte del mito, es que fue asesinado un 8 de enero en las afueras de la ciudad de Merced mientras la policía lo llevaba hasta Goya para declarar ante el juez acusado de ladrón”.

Sobre esta acusación, el autor de la publicación más reconocida en la materia afirmó que era mentira, ya que en realidad el Gauchito nunca fue “un ladrón o un bandolero”, sino que se trataba de un “desertor”. “Era un hombre que se negó a integrar las tropas de Mitre durante la Guerra de la Triple Alianza. Este dato lo pude corroborar en una conversación muy linda que tuve una vez con Eduardo Galeano. Él leyó mi libro y estuvo trabajando sobre esa idea. En aquellos años era más importante que la gente, sobre todo el gaucho, acatará las órdenes y se sometiera a la voluntad de los poderosos. El gaucho no era un sujeto político ni un hombre con ideología. Se ponía al servicio de un caudillo, o de un patrón o de una causa, pero no necesariamente entendía mucho lo que estaba pasando. Fue siempre una víctima, dentro de la pobreza, la marginalidad, el olvido”, clarificó.

Además, Van Bredam también destacó que el Gauchito fue “una vez que molestó a los poderosos” y por eso “lo castigaron de la peor manera y fuera de la ley”.  En relación a los milagros, el docente aclaró que hay tres que “pueden certificar”, siendo el más importante el primero: “Es cuando su verdugo lo asesina, quien antes de matarlo recibe del Gauchito Gil estas palabras: `Con sangre de un inocente se puede curar a otro inocente´. No lo entendió, pero después de matarlo  y volver a su casa, su hijo volaba de fiebre, no había manera de calmarlo  y estaba a punto de morir. Entonces regresó y encontró que sobre su tumba todavía había sangre, algo muy extraño. Se dice que la llevo y permufó a su hijo enfermo y se curó. El primer profeta del Gauchito fue su propio verdugo. El hombre fue contando el hecho y esto arrastra al resto de las personas, que comienzan a llevar velas rojas a ese lugar”.

Por último, se refirió a la devoción que genera el Gauchito Gil en gran parte de la sociedad argentina, reconociendo que la “inmensa mayoría” tiene raíces católicas. “Nos gustan las imágenes, es la única Iglesia que exhibe al Cristo crucificado. Y hay varios puntos en común. Yo creo que el Gauchito es un santo más, yo digo que es el hijo no reconocido de la Iglesia Católica”, sentenció.

 

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