El uso del chupete en los bebés

El Ministerio de Salud de la Nación advierte que no debe utilizarse en reemplazo del amantamiento y destaca la importancia de mantener la lactancia en lo posible hasta los dos años de edad para un mejor desarrollo del niño.

Por Gimena Rubolino

lunes 29 de octubre, 2018

La lactancia materna es un factor protector de la salud general del niño. La recomendación del Ministerio de Salud de la Nación, en consonancia con la OMS, el UNICEF y la Sociedad Argentina de Pediatría (la Academia Americana de Pediatría es de igual opinión), es que los niños sean alimentados exclusivamente al pecho (recibiendo sólo la leche de sus madres sin el agregado de otras leches, líquidos ni alimentos) durante los 6 primeros meses de vida (180 días) y que, a partir de ese momento, la lactancia continúe hasta los 2 años complementada con alimentos apropiados para la edad del niño.

En Argentina existe una buena proporción de inicio de la lactancia materna (95%) lo cual indica una elevada predisposición a la misma en los primeros días de vida. Sin embargo, la prevalencia desciende rápidamente antes del sexto mes de vida. Este rápido descenso de los indicadores puede deberse a la falta de respuesta que encuentran las madres frente a las dificultades que pudieran surgir tempranamente, ya que la gran mayoría de las razones de abandono no obedecen a situaciones que contraindiquen la lactancia materna. Antes del sexto mes, aproximadamente el 50% de las mujeres refiere haber abandonado la lactancia por haberse “quedado sin leche” lo cual permite suponer que, de haber mediado una técnica correcta de lactancia y un acompañamiento apropiado por parte del equipo de salud, la lactancia materna no se habría interrumpido prematuramente.

La producción adecuada de leche y la continuidad de la lactancia dependen del adecuado drenaje de las mamas, a su vez relacionado con la intensidad y persistencia del estímulo producido por la succión del niño. La interferencia de ese estímulo por la introducción de succión no nutritiva mediante chupetes puede poner en riesgo la producción de leche a corto y largo plazo, generando un círculo vicioso con una reducción progresiva que puede terminar con la lactancia por completo o con la necesidad de la introducción de alimentación artificial. Adicionalmente, la succión realizada en una tetina es diferente a la requerida para obtener leche del pecho materno, por lo cual es probable que se genere la llamada “confusión de pezón” que podría interferir con la lactancia e incluso producir una mala técnica de prendida al pecho desencadenando problemas como grietas del pezón.

El uso de chupete ha sido identificado en diversos estudios como factor de influencia negativa para la duración de la lactancia materna exclusiva, y las madres que utilizan chupete tienden a amamantar menos veces por día. Sin embargo, los estudios observacionales no pueden confirmar la relación causa-efecto entre ambos factores.

La recomendación de la Dirección Nacional de Maternidad e Infancia y del Programa Nacional de Salud Bucodental, a través de sus áreas técnicas es:

  1. Recomendar el uso del chupete en todos los momentos de sueño a partir del momento en que se identifica que la lactancia materna está establecida y hasta el año de vida del niño.
  2. Determinar que la lactancia materna está establecida cuando: hay una adecuada prendida al pecho evaluada por el equipo de salud; la madre amamanta sin molestias y puede identificar la bajada de la leche al poner el niño al pecho; el niño ha recuperado el peso del nacimiento y aumenta de peso adecuadamente.
  3. Motivar activamente a las madres a amamantar a sus hijos y no utilizar el chupete para retrasar la alimentación o espaciar mamadas.
  4. Nunca ofrecer el chupete con miel, azúcar ni otros edulcorantes ya que no sólo pueden predisponer a malos hábitos alimentarios sino que, además, pueden poner en riesgo la salud del niño al exponerlo a enfermedades como el botulismo.

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